jueves, 1 de octubre de 2020

Guerra Espiritual - Joseph Prince - Capitulo 4



Capítulo 4 
La Coraza de Justicia 

Estad, pues, firmes… vestidos con la coraza de justicia. 
Efesios 6:14 



Tu Justicia es un Regalo 

La segunda pieza de la armadura que se menciona en Efesios 6 es la coraza de la justicia. ¿Para qué es la coraza? Es para proteger tu corazón. Verás, si recibes una herida en la pierna o el brazo, tú sobrevivirás. Pero si eres apuñalado en el corazón, la situación es, que morirás. Ahora bien, cuando el diablo te ataca, él quiere apagar tu fe. ¿Así que, qué es lo que él hace? Él va a tu corazón, a tu corazón espiritual. 

1 de Juan 3:21 dice: “Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios”. Así que el diablo ataca tu corazón con acusaciones. Él te dirá cosas como: “¿Te llamas a ti mismo un cristiano? Eres un gran hipócrita. Eres un cristiano asqueroso. Eres un cristiano escurridizo. No has orado ni ayunado lo suficiente. No has leído suficientes capítulos de la Biblia”. O te podría decir: “Ayer dijiste algo malo. Y la semana pasada, hiciste una mala decisión”. Con el diablo, siempre es algo que hiciste o dejaste de hacer. 

Para proteger tu corazón de tales acusaciones, debes de saber lo que la justicia de Dios es y no es. No está basada en lo que hayas hecho bien o mal. No, estar bien con Dios es un regalo. En Romanos 5:17, Pablo nos dice: “…reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia”. Así que la justicia es un regalo y está basada en los que Cristo ha hecho. Además, Daniel 9:24 dice que Jesús trajo “justicia eterna”. Esto significa que no puedes perder esta justicia. ¡Es eterna! 

Si tú crees que la justicia depende en lo que haces, el diablo te atrapará todo el tiempo. 

Digamos que te levantas en la mañana y te sientes malhumorado. Hay ocasiones en que todos nos levantamos malhumorados. Entonces, brincas a tu auto y mientras manejas a tu trabajo, te encuentras en medio de un tráfico pesado. Repentinamente, alguien se mete en tu fila. Pierdes tu calma, y lo alcanzas y le gritas. Como un creyente, sabes que no deberías de hacer eso. Entonces, el diablo viene y te condena. Ahora bien, ¿aún eres justo? Podrías no sentirte así, pero sí, aún eres justo porque tu justicia es un regalo que no está basada en lo que tú has hecho, sino en lo que Cristo ha hecho. Así que si les has gritado enojado a alguien hoy, sepas que no has perdido tu derecho de estar en pie delante de Dios. Tu justicia es un regalo de Dios. 

Algunos cristianos aún creen que tenemos aprender a conducir nuestros asuntos en toda justicia. En otras palabras, ellos dicen que justicia es lo que nosotros hacemos. Si crees que la justicia depende de lo que haces, todo lo que el diablo tiene que hacer es señalar algo que hayas hecho mal, y te sentirás condenado. Amigo, si la justicia depende lo que hagas, el diablo te tendrá todo el tiempo. Incluso cuando hayas hecho algunas cosas bien, él te dirá que no es suficiente, o él te señalará aquellas cosas que has hecho mal. De cualquier manera, él te tiene porque estás dependiendo de tu propio desempeño. 

Así que debes de saber que la justicia no está basada en lo que tú hagas, sino en lo que Cristo ha hecho. Dios te la da como un regalo por causa de Jesús, y Él te dice: “Incluso cuando fallas, yo te veo justo”. Esa es la única clase de justicia que te llevará adelante. Mientras más te des cuenta tu justicia es un regalo de Dios basada en la obediencia de Cristo, y no tu propia obediencia, más podrás derrotar tu mal carácter, más podrás derrotar tu malhumor, y más podrás derrotar el orgullo. Déjame preguntarte: Cuando sabes que has fallado y sigues estando bien con Dios, ¿esto te hace querer pecar más? ¡No, para nada! De hecho, ¡amarás más a Dios! una vez que despiertas al hecho de que eres justo aun a despecho de tus faltas, no querrás pecar. Pablo le dijo a los Corintios: “Despierten a la justicia, y no pequen” (1 Corintios 15:34). Cuando despiertas a la justicia, cuando reconoces cómo eres justo en Cristo, no querrás pecar. 

Se Convencido de la Justicia, No del Pecado 

Jesús dijo del Espíritu Santo en Juan 16:8 “Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio”. ¿Qué pecado es ese? Es el pecado de no creer—“De pecado, por cuanto no creen en mí” (Juan 16:9). Una vez, antes de que fueras cristiano, estabas convicto de ese pecado. Entonces, te arrepentiste y creíste en Jesús. Así que el Espíritu Santo ya no necesitó culparte de este pecado. ¿Entonces, de qué te hace convicto Él? ¡Él te hace convicto a ser creyente de la justicia, no del pecado! 

Déjame explicarte. Cuando Jesús estuvo sobre la tierra, las personas podían ver la aprobación y aceptación en Sus ojos. Ahora, digamos que Juan, el más joven de los 12 discípulos, ve a una hermosa chica judía caminando un día, y él la mira más de lo que debería. Cuando se da cuenta, él dice: “¡Oh, caramba! ¡No debí de mirarla de esta manera!”. Él se voltea para mirar a Jesús. Jesús lo mira directamente. Y Juan aún ve la aceptación en los ojos de Jesús. ¿Qué acababa de pasar? ¡Juan ha sido convencido de la justicia! Él aún es aceptado por Jesús, quien está ahí con él. Pero algún tiempo después, Jesús regresa a estar nuevamente con Su Padre, y Juan no lo ve más. ¿Quién convence ahora a Juan de justicia, especialmente cuando caiga? El Espíritu Santo lo hará. Él está en la tierra hoy para convencer a los creyentes, no de pecado, pero sí de justicia—“de justicia, porque voy al Padre y ya no me verán más” (Juan 16:10). 

Tristemente, algunos cristianos todavía creen que el Espíritu Santo es el “convencedor” de sus pecados. Han hecho que Él luzca como un buscador-de-faltas, o un rezongón, ¡y nadie quiere vivir con un rezongón! 

Se Establecido en Su Justicia 

Hebreos 10:15-17 nos dice que el Espíritu Santo nos da testimonio de que Dios ya no recuerda nuestros pecados. El énfasis aquí es el perdón de pecados. Ahora estamos seguros de eso—todos nuestros pecados son perdonados. Así que hoy, no tenemos que estar deprimidos, tristes u oprimidos. ¡Todos nuestros pecados son perdonados! 

Como creyente, debes de estar seguro acerca de tu perdón y tu justicia en Cristo. Si no estás seguro de estas cosas, nunca conocerás a Cristo, o no conocerás a Dios íntimamente, o no conocerás el poder de Su resurrección. Pablo dijo en Filipenses 3:9, “…no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; a fin de conocerle, y el poder de su resurrección…”. Si quieres caminar en el poder de Su resurrección, debes de estar seguro en el conocimiento de que eres la justicia de Dios en Cristo, y que esta justicia no está basada en tu desempeño, pero sí en Su desempeño—lo que Cristo ha hecho. 

Isaías 54:14 declara: “Con justicia serás adornada; estarás lejos de opresión…”. Por cierto, opresión incluye enfermedad. Hechos 10:38 dice: “cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Él”. La enfermedad es una opresión. Así que cuando Isaías dice: “Estarás lejos de opresión” ¡también significa que estarás lejos de la enfermedad! 

Una vez que eres hecho justo, no puedes volverte injusto. 

Algunas veces, vemos síntomas de la maldición en nuestras vidas. Podremos enfrentar opresión, depresión, desánimo, recursos limitados, o incluso enfermedad. Estos son síntomas de la maldición, y una vez que lo ves, puedes tener inmediatamente una salida. Y la salida es esta: Se consciente de tu posición correcta delante de Dios. Justo en ese mismo momento, declara: “¡Soy justicia de Dios en Cristo!”. 

Ahora bien, ¿en la justicia de quién somos establecidos? ¿En nuestra justicia? ¡No! Si fuera nuestra justicia, haríamos preguntas como: “¿Qué tan largo debo de orar?” y “¿Cuántos capítulos de la Biblia debo de leer cada día?” No, Isaías 54:17 declara: “…y su justicia de mí vendrá, dijo Jehová”. Y Romanos 5:17 nos recuerda que esta justicia es un regalo—“…mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia”. 

Se Consciente de la Justicia 

Estamos diciendo que cuando recibimos a Jesús, recibimos el regalo de la justicia. La palabra griega para “recibir”, lambano, implica un recibir continuo. ¿Significa esto que podemos perder nuestra justicia? ¡No! Pero podemos perder nuestro conocimiento de ella. Cuando fallas, es tiempo de lambano tu rectitud. Es tiempo de que digas: “¡Soy la justicia de Dios en Cristo!”. El momento en que digas eso, algo te sucede. Como un globo que ha sido empujado dentro del agua, te levantarás rápidamente hacia la superficie otra vez. El diablo no podrá mantenerte abajo por mucho tiempo. Te levantarás otra vez porque te despiertas a tu justicia. No es algo que se gane. Es algo que se te dio porque tienes a Jesús. 

Algunos cristianos no se dan cuenta que se les ha dado el regalo de la justicia. Es importante entender que solo porque tienes a Jesús, no significa que caminarás en las bendiciones de la justicia. Puedes tener justicia, y aun así estar estresado y oprimido porque no eres consciente de lo que tienes. 

No Puedes Volverte Injusto 

¿Sabes que una vez que eres hecho justo, no puedes volverte injusto? Es como la oruga que se convierte en una colorida mariposa. La oruga ha alcanzado su siguiente nivel en su vida cuando se convierte en mariposa. No puede regresar a ser una oruga. ¡Es una mariposa por el resto de su vida! 

Alguna vez fuiste una oruga. En otras palabras, alguna vez fuiste pecador. Un día, entraste a una experiencia de nuevo nacimiento. Tuviste una metamorfosis que te convirtió en mariposa. En otras palabras, naciste otra vez como cristiano. Ya no eres una oruga. Ya no eres un pecador nunca más. Así que no puedes andar por ahí diciendo: “Soy un pecador salvado por gracia”. ¿Por qué? Porque una vez fuiste un pecador, ¡pero ya no más! Una vez fuiste oruga, ¡pero ya no más! 

De vez en cuando, una mariposa vuela hacia un montón de basura en lugar de las lindas flores del jardín. ¿Aún es una mariposa? ¡Por supuesto! No se transforma otra vez en oruga sólo porque aterriza en la basura. Y no permanece mucho tiempo en el montón de basura porque no le gusta—sencillamente no está en su naturaleza que le guste la basura, y andar entre las moscas. De la misma manera, un cristiano algunas veces hace cosas pecaminosas, pero no lo hace a él un pecador otra vez porque ya ha sido transformado en una nueva creación. Él solo es un cristiano que ha hecho cosas pecaminosas. Lo opuesto también es verdad: Si un pecador hace buenas obras, no lo hace a él un cristiano. 

Mi amigo, cuando sabemos que somos justos, reinaremos con Cristo (Romanos 5:17). Y cuando caminamos en Su justicia, la opresión estará lejos de nosotros (Isaías 54:14). ¿Quieres reinar en vida? ¿Quieres que los ataques del diablo no tengan efecto en ti? Entonces, obtén un entendimiento profundo de que eres justo en Cristo. ¡Y ponte la coraza de la justicia con confianza!

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