miércoles, 30 de septiembre de 2020

Guerra Espiritual - Joseph Prince - Capitulo 3



Capítulo 3 
El Cinturón de la Verdad 

Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad… 
Efesios 6:14 

La Verdad Sostiene Todo Junto 

La verdad es tu cinturón y es la primera pieza de la armadura mencionada en Efesios 6. Por cierto, Pablo frecuentemente usa imágenes romanas. Durante su tiempo, los soldados romanos estaban dondequiera. Si alguna vez has visto aquellas obras épicas religiosas como la de Cecil B. DeMille, Los Diez Mandamientos, o la obra de William Wyler, Ben-Hur, es seguro que habrás visto un soldado romano con toda su armadura. Los soldados vestían una coraza de bronce. 

Recuerdo cuando vi Ben-Hur por primera vez. Pensaba que el comandante romano Quintus Arrius, quien adoptó a Judá Ben-Hur como su hijo, se veía magnífico vistiendo su coraza y casco. ¡Pero me impactó cuando se quitó su coraza, porque su gran panza brotó hacia afuera! ¡Y, chico, se veía fuera de forma! Nunca debió de quitársela. Mientras la coraza y el casto estuvieron puestos, él se veía chévere. 

Ahora bien, ¿por qué es importante tu cinturón? Para empezar, tu cinturón sostiene la vaina de tu espada. También puede sostener tus pequeñas dagas. Hay otro propósito muy importante para el cinturón— ¡es muy difícil pelear si tus calzones se aflojan y caen alrededor de tus tobillos! ¡Es muy difícil pelear con una mano sosteniendo tus calzones y con la otra mano sosteniendo tu espada! El enemigo podría detener la pelea y decir: “Oye, ¿te vas a ajustar el cinturón o no? ¡Distrae mucho pelear con un hombre con calzones flojos!” 

Así que viste la verdad como tu cinturón. Si no tienes mucha verdad en tu vida, no serás capaz de sostener junta la armadura de Dios. De la misma manera en que tu cinturón sostiene todo en su lugar, la verdad sostendrá las otras piezas de la armadura unidas. Sin la verdad, las otras piezas de la armadura no serán seguras. 

La Verdad Desvanece las Tinieblas 

¿Pero, por qué es la verdad la primera pieza de la armadura que se menciona aquí? Bueno, cuando te convertiste en cristiano, tu vida cambió. Cambió porque recibiste la verdad. Fuiste hecho libre por causa de la verdad. Jesús te hizo libre al darte la verdad. Él dijo: “Y conocerán la verdad, y la verdad los hará libre” (Juan 8:32). 

Cuando yo era un niño pequeño, acostumbraba a jugar con pequeñas rocas. Las levantaba para ver qué tan fuerte era. Algunas veces, al levantar las rocas del suelo húmedo, descubría pequeñas hormigas blancas e incluso a escorpiones escurriéndose en todas direcciones. Verás, a las hormigas y los escorpiones les gusta la oscuridad debajo de las rocas, y cuando la luz entraba en su oscuridad, ellos se dispersaban. 

Es lo mismo con nuestras vidas. Si pudiera tomar unos rayos-x espirituales de tu cabeza, habrá áreas iluminadas porque la luz de la Palabra de Dios ha entrado en esas áreas. Por ejemplo, antes estabas temeroso de ser condenado en la presencia de Dios, pero ese miedo ya no existe porque la verdad de la gracia de Dios ha entrado y el miedo se ha dispersado. 

Mientras más verdad recibas, más victoria se manifestará en tu vida

Pero podría haber otras áreas que están oscuras. Podría ser porque estás temeroso y lleno de preocupaciones en esas áreas. Esas áreas oscuras aún deben de ser saturadas con la verdad de Dios. Todos nosotros aún tenemos áreas oscuras en nuestras vidas. Es por eso que yo oro casi todos los días: “Padre, revélame tus verdades que necesito saber para que sea libre”. Oro esta oración porque aún tengo áreas de cautividad en mi vida. Pero alabado sea Dios, cuando miro hacia atrás en mi vida, hay áreas en las cuales he sido liberado. De hecho, el diablo sería un tonto al atacarme en esas áreas otra vez, pues ya he recibido mucha verdad en esas áreas. 

¿Cómo sabes si un área de tu vida está aún en oscuridad? Bueno, cada vez que tienes miedo o preocupación en un área, generalmente significa que la luz no ha entrado completamente dentro de esa área. Necesitas orar: “Dios, hay un área en la cual todavía estoy en la oscuridad. Revélame tus verdades en esta área. Muéstrame las verdades que necesito conocer”. Mi amigo, la verdad te hará libre. 

¿Sabes que ante los ojos de Dios, la verdad y la victoria, son sinónimos? Déjame mostrarte evidencia de la Biblia. Citando a Isaías, Mateo dice: “La caña cascada no quebrará, y el pábilo que humea no apagará, hasta que saque a victoria el juicio” (Mateo 12:20). Nota que la última parte dice: “…victoria el juicio”. La cita original en Isaías 42:3, en el Antiguo Testamento, dice: “No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare; por medio de la verdad traerá justicia”. La cita original en el Antiguo Testamento dice “verdad”. Sin embargo, el Nuevo Testamento dice “victoria”. Lo que nos dice es que la verdad y la victoria, son sinónimos. En otras palabras, mientras más verdad recibas, mayor victoria se manifestará en tu vida. 

Una vez que conoces la verdad, el diablo no podrá embaucarte nunca más. Verás, él sólo puede prosperar en la oscuridad. Mientras más tiempo estés en la oscuridad, o ignorante acerca de algo, estarás temeroso y serás vulnerable al engaño del diablo. Déjame darte una ilustración. Cuando comienzas a sentirte enfermo o con dolor en ciertas partes de tu cuerpo, empiezas a preocuparte acerca de eso. No sabes qué está causando el dolor y tu imaginación comienza a pensar cosas locas. Te vuelves temeroso y preocupado. Cuando finalmente vas al doctor, él te dice: “Esto es muy común. He realizado algunos estudios y no tiene nada de qué preocuparse”. De repente, tus miedos y preocupaciones desaparecen. ¿Cómo pasó eso? El doctor te reveló una verdad de la cual no estabas consciente, y la verdad te hizo libre. 

El diablo puede a un hombre y susurrarle: “Cuidado con tu esposa, ella se está aprovechando de ti. Ya no te respeta”. Y sin embargo, mientras tanto, la esposa del hombre es totalmente inocente. El diablo juega juegos mentales con nosotros y tenemos que tener cuidado con sus trucos. 

No Caigas en los Juegos Mentales del Diablo 

Déjame darte otra ilustración. Joyce y Judy estaban hablando. Irene, no muy lejos de ahí, estaba pensando sus propios asuntos. Ellas tres son amigas. Entonces, Irene nota que de vez en cuando sus dos amigas la miran mientras platican, se ríen y sonríen. Pronto Irene se vuelve desconfiada. Comenzó a pensar que sus amigas están diciendo cosas malas acerca de ella. Ahora bien, ese es el genio maligno del diablo. Él jugará juegos mentales contigo. 

Al día siguiente, Joyce llama a Irene y dice: “Hola, Irene, ¿vas a hacer algo mañana? A Judy y a mí nos gustaría llevarte a un evento en este restaurante del pueblo.” “Bueno, ¡no estoy segura! Estoy muy ocupada en estos días”, dice Irene. Sintiendo tensión en la voz de Irene, Joyce le pregunta: “Irene, ¿está todo bien?” “Sí”, dice Irene. No convencida, Joyce le vuelve a preguntar: “¿Sucede algo malo?” “Nada malo”, contesta Irene. Ahora bien, cada vez que escuchas este tipo de respuesta, créeme, ¡algo anda mal! 

Joyce persiste: “Mira, Irene, realmente nos gustaría que vinieras. ¡Insistimos!” “Está bien, muy bien, iré”. Finalmente Irene acepta. 

Al día siguiente, Irene va con sus dos amigas al restaurante. Cuando entra al restaurante, ella ve un grupo de amigos y familiares ahí, y gritan: “¡Sorpresa! ¡Feliz cumpleaños!”. ¡Alrededor del salón vuelan las cintas, y los globos flotan por doquier! Joyce y Judy están justo en medio de todo ese griterío, “¡Oye, Irene, Feliz Cumpleaños!” 

Entonces Joyce se ríe y dice: “¿Sabes qué, Irene? Ayer, mientras estábamos comentando tu fiesta de cumpleaños, vimos que nos estabas mirando y pensamos que habías adivinado lo que estábamos haciendo. Pensamos que teníamos que dejar los planes a un lado. De hecho, pienso que tú sabías que estábamos organizando tu fiesta de cumpleaños, ¿verdad?” 

¿No es asombroso cómo podemos pasar días preocupados o enojados acerca de algo que no existe, que está basado en una mentira? Algunas veces, incluso, pasamos semanas o meses consumidos por la auto-compasión, temor o preocupación porque sin saberlo creímos en una mentira. ¡Qué desperdicio de tiempo y energía! 

Conociendo la Verdad Serás Libre 

La verdad sola no te hará libre. Es cuando conoces la verdad, cuando eres libre. Jesús dijo: “Y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres”. (Juan 8:32). Cuando Irene supo la verdad, ella fue liberada. Ya no estaba más enojada con sus amigas. 

Déjame darte una ilustración más. Una vez, tuve una pesadilla. Soñé que yo estaba en BMT. Para aquellos que no saben, esto significa “entrenamiento básico militar” (basic military training, por sus siglas en inglés). Y estaba llegando tarde para mi primer día de entrenamiento. El sargento estaba parado enfrente de mí y me gritaba muy enojado. 

“Algo está mal aquí”, le dije al sargento. “¿Por qué estoy atravesando por el BMT otra vez?” Verás, ya había completado mi entrenamiento básico militar en mis años juveniles. 

En mi pesadilla, el sargento me ignoraba y continuaba gritándome toda clase de profanaciones. “¡Llegaste tarde! ¡Llegaste tarde!” gritaba. 

Lo miré fijamente y dije: “¡Esto no debería de estar pasando!” 

Él me miró a los ojos y dijo: “¡Ahora escucha, estás marcado! De hecho, ¡Estás marcado por los próximos tres meses!” Yo repetía: “¡Algo está mal!” 

Entonces, me desperté. De pronto me di cuenta de que toda había sido un mal sueño, y me sentí aliviado. 

Chico, ¡qué alivio cuando conoces la verdad! ¡Eres liberado cuando conoces la verdad! 

lunes, 28 de septiembre de 2020

Guerra Espiritual - Joseph Prince - Capitulo 2



Capítulo 2 
Mitos y Verdades de la Guerra Espiritual 

Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, 
Sino, contra principados, contra potestades, 
Contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, 
Contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. 
Efesios 6:12 


La Verdad Acerca del Padre de las Mentiras 

Muchas cosas se han escrito acerca de la guerra espiritual. Algunas son mitos, otras son verdad. Veamos algunas de ellas para que sepamos cómo resistir victoriosos. Primero y principalmente, tienes que saber que hay un diablo. ¡Hay algunos cristianos que no creen que el diablo es real! Ellos no creen que exista. Algunas personas tratan de decirnos que el diablo no es real al decir: “Oh, eso es sólo poesía imaginaria de la Biblia”. 

En el otro extremo, ¡hay cristianos que creen que el diablo puede hacer todo y cualquier cosa! Ellos creen tanto en el diablo que piensan que está activo en sus vidas todo el tiempo. 

Déjame decirte la verdad. El diablo no tiene los mismos atributos que Dios. Dios es omnisciente o todo lo sabe. El diablo no. Él, ni siquiera sabía que Jesús ganaría una gran victoria a través de la cruz. De hecho, él maquinó para poner a Jesús en la cruz. ¡Si él hubiera sabido que la cruz significaría su derrota, no hubiera crucificado al Señor de la gloria! (1 Corintios 2:8). 

Así que el diablo no puede saber todas las cosas. Y no puede leer tu mente. Él no sabe qué es lo que estás pensando hasta que abres tu boca. Si estás temeroso, él no lo sabe hasta que abres tu boca y lo confiesas. Él sólo puede decir lo que hay en tu mente y en tu corazón por lo que sale de tu boca. ¡Así que cuida tu boca! ¡Cuida lo que confiesas! Segundo, al contrario de Dios, el diablo no es omnipotente. Él no es todo poderoso. ¿Sabes que el diablo no quiere que leas este libro? ¡Él detesta cuando tú oyes la Palabra de Dios porque la Palabra te recuerda a ti y a él acerca de su derrota! ¿Puede él detenerte de leer este libro? Bueno, tú estás leyéndolo ahora mismo, ¿verdad? ¡Felicidades! 

Si el diablo es todo poderoso, como algunos cristianos lo han hecho, entonces él también podría hacerte dejar de ir a la iglesia. De hecho, podría detenerte de recibir a Cristo. Pero el hecho de que has sido salvo muestra que él no es todo poderoso. Ahora bien, si realmente él es todo poderoso, ¿no te habría matado hace tiempo atrás? 

No, el diablo no es omnipotente. 1 Pedro 5:8 dice: “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar”. Nota que dice: “buscando a quien devorar”. Esto nos dice que él no puede devorar simplemente a quien él quiera—él no es todo poderoso. 

También la Biblia lo llama mentiroso (Juan 8:44). Piensa acerca de esto: ¿Por qué necesita el diablo mentir si él tiene todo el poder para hacernos lo que quiera a nosotros? Las personas mienten cuando no tienen el poder para que las cosas sucedan. Las personas que no tienen poder tienen que mentir o dar la impresión de que ellos tienen poder. Mi amigo, Cristo ha derrotado al diablo y lo ha desarmado (Colosenses 2:15). El único “poder” o arma que él tiene contra ti son sus mentiras. 

Tercero, el diablo no es omnipresente o estar en todas partes todo el tiempo. Sólo Dios es omnipresente. Tú podrías decir: “Bueno, Pastor Prince, anoche tuve un ataque terrible de Satanás en mi casa”. Amigo, probablemente no es Satanás. No te adules a ti mismo. Probablemente Satanás estuvo anoche buscando a alguien como Billy Graham. Cuando Jesús estuvo en la tierra, fue el mismo Satanás quien personalmente atendió a Jesús. ¿Por qué? Porque tú y yo sabemos que no podemos confiar en nuestros subordinados en las tareas más importantes. Es por eso que te estoy diciendo que probablemente no fue Satanás quien te atacó anoche, pero sí algunos de sus espíritus malvados. Él no puede estar en todas partes todo el tiempo, atacando a cualquiera que él quiera. 

Es importante que comprendamos que Dios nos ha dado recursos para imponer la derrota del diablo. El diablo una vez tuvo cierta medida de poder, pero todo el poder que tuvo fue despojado de él por la cruz. Colosenses 2:15 dice: “y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”. ¿Quién destruyó el poder del diablo? ¡Jesús lo hizo! ¿Quién “descolmilló” al diablo? ¡Jesús lo hizo! 1 Pedro 5:8 dice: “el diablo anda como león rugiente, buscando a quién devorar”. Pero, ¡no te olvides que ya no tiene más dientes! Por esa razón es que ruge—para asustarte. ¡Algunos cristianos están tan llenos de miedo que le permiten que el diablo, con sus encías, se los coma hasta la muerte! 

Dios no necesitas que derrotes al diablo, porque Jesús ya lo derrotó. 


El Acercamiento Correcto te Deja Firme 

La manera en que te acercas a la guerra espiritual es muy importante. Si entras tratando de ganar una batalla que ya ha sido ganada por Cristo, entonces esta es una forma de auto-justicia. Así que tu acercamiento debe de ser de estar en pie en la victoria que Cristo ya ha ganado por ti. 

Hay algunos cristianos que están tratando de derrotar al diablo. Ello piensan para ellos mismos: “Bueno, tú sabes, Dios me ha puesto para derrotar al diablo.” Mi amigo, esta es una forma de orgullo. Dios no necesita que derrotes al diablo porque él ya ha sido derrotado. ¿Quién lo derrotó? ¡Jesús lo hizo! Y Él te da la victoria. Tu parte simplemente es creer y estar firme, en victoria. 

Esta es la razón por la que encuentras la palabra “firme” cuatro veces en Efesios 6. Versículo 11 dice: “…firmes contra las asechanzas del diablo”. Versículo 13 dice: “…resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes”. Y versículo 14 dice: “Estad, pues, firmes…”. Cuatro veces en este pasaje, el Espíritu Santo nos dice que debemos de estar “firmes”. ¡Estamos tan firmes, firmes, firmes y…firmes! Así que, cuando tomas parte en la guerra espiritual a la manera de Dios, debes de permanecer firme. 

¿Qué significa en realidad estar “firmes”? ¿Has visto alguna vez las clásicas escenas de tiroteos en las películas de vaqueros? Ya conoces la típica escena: Dos tipos parados solos. Entonces, caminan alejándose lentamente uno de otro en la calle principal del pueblo. ¡De pronto, ambos sacan sus pistolas, se voltean y… bang! Por un segundo, nadie sabe quién ha sido herido. Entonces, uno de ellos cae al polvo y el otro tipo se mantiene en pie. El tipo que se mantiene en pie es el victorioso. Mi amigo, si enfrentas la guerra espiritual a la manera de Dios, ¡entonces tú serás el que permanecerás en pie también! 

Es lo mismo en las películas japonesas de samuráis. Dos tipos se enfrentan con sus espadas. Se acercan y golpean sus espadas en un duelo a muerte. De improviso, ves que un tipo acuchilla al otro, pero no sabes quién cortó a quién porque se movieron muy rápido. Un tipo está mirando para un lado, y el otro está mirando en la dirección opuesta. Están parados ahí por un tiempo, y por un momento no sabes quién ganó. ¿Es el tipo bueno o el malo? De repente, el tipo malo sonríe como si hubiera ganado. Pero entonces, ves sangre escurriendo por un lado de su boca. Él cae al suelo. Él ha perdido el duelo. ¡El tipo bueno triunfa otra vez! 

El punto es que el que permanece en pie siempre es el victorioso. Dios quiere que tú permanezcas en pie. Él mencionó la palabra “firme” cuatro veces en Efesios 6:11-14. Ahora, estar firme significa que no tienes que pelear. Así que no pelees, está firme. Estar firme significa que ya has ganado. La victoria ya es tuya. ¿Quién te dio la victoria? ¡Jesús lo hizo! 


Convoca al Fanfarroneo del Diablo 

La Biblia dice en Efesios 1:3 que ya tenemos todas las cosas en Cristo—“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo”. Así que la táctica número uno del diablo es hacerte creer que no tienes las cosas que ya tienes. Vamos a decir que tú estás creyendo en Dios para bendiciones financieras en tu vida. Necesitas pagar tu casa y el préstamo de tu carro. Miras al balance de tu cuenta de banco y dices: Es tan patético”. El diablo viene y te ataca al decirte: “Sí, es patético. No tienes muchos recursos económicos. De hecho, tú tampoco tienes esto, ni aquello…” 

¿Qué deberías de responderle? Deberías convocar su fanfarroneo. Así que dices: “No estoy tratando de ser rico. Soy rico. ¡En Cristo, soy rico! ¡En Cristo, tengo todas las cosas!”. Recuerda las promesas de Dios en Filipenses 4:19—“Mi Dios, pues suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”. No importa si has sido cesado. ¿Por qué? Porque Dios es el que suple. Y Él lo hace conforme a Sus riquezas en gloria, no conforme al estado de la economía. Así que Él te suplirá un mejor empleo, un mejor pago. Ningún hombre sobre la tierra es tu fuente de provisión. El hombre solamente te hará más pobre. No, Dios es tu fuente de provisión y Él suple conforme a Sus riquezas en gloria. 

Mi amigo, en realidad no importa cuánto tienes en el banco. Eres rico porque estás en Cristo. Y mientras más necesites, descubrirás que la provisión estará ahí si crees que eres rico en Cristo. Es lo mismo con la sanidad. El diablo tratará de atacarte con síntomas en tu cuerpo. Tratará de poner dolor en tu cuerpo o sentirte fatal en ciertas áreas de tu cuerpo. Tratará de hacerte sentir débil y te hará pensar que te estás enfermando. Su meta es hacerte creer que ya no tienes tu sanidad. ¿Cuál debe de ser tu respuesta? Otra vez, debes convocar su fanfarroneo aquí y allá. Dile a él: “¡No! ¡No trato de ser sanado, estoy sanado! Ya estoy en terreno victorioso que Jesús me dio. ¡Tengo sanidad! ¡Y tú no te lo llevarás! 


No Pelees por la Victoria, Pelea Desde la Victoria 

Se hace un mundo de diferencia cuando entras a la guerra espiritual con el conocimiento de que se te ha dado la victoria. Esa es la manera que Dios quiere que tú “pelees”. No estás peleando por la victoria, estás peleando desde la victoria. Si piensas que no eres sanado y dices: “Debo persuadir a Dios para que me sane. ¡Oh, Dios, por favor, sáname!”, entonces en realidad has caído desde tu altura. Has caído directamente en las manos del diablo. Él quiere que pienses que no tienes aquello que ya Dios te ha dado. Así que debes de convocar su fanfarroneo. Dile: “¡No, diablo! ¡Yo tengo la victoria!” 

Ahora bien, él puede responder al decirte: “Si la tienes, ¿entonces cómo es que te viene ese dolor o aquel dolor?”. Bueno entonces, tú declaras, “En Cristo la tengo, diablo. Esto es solo temporal. Tus palabras son mentiras. No estoy tratando de ser sanado. ¡Soy sanado!”. Haz esto y descubrirás que esos síntomas que estás experimentando se irán en el poderoso nombre de Jesús. 

Pero si caes en su trampa y dices: “Bueno, creo que no soy sanado. Siento aquel dolor, y siento aquella debilidad. ¡Oh, Dios, por favor sáname!” entonces cediste tu altura. ¿Por qué? Porque ahora tú estás peleando por la victoria, en lugar de estar peleando desde la victoria. Hay una gran diferencia entre estas dos. 


El Amo del Engaño

Efesios 6:11 dice: “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo”. ¿Cuáles son las “asechanzas” del diablo? Son sus mentiras y decepciones. Recuerda, Cristo lo ha despojado de su poder, así que él ha recurrido a embaucarte. Él te ha hecho creer que no tienes lo que Dios ya te ha dado, cuando en realidad Dios ya te ha dado todas las cosas en Cristo. Y porque él no es poderoso, él te engañará usando tu propio poder contra ti mismo. El diablo es el amo embaucador, el padre de mentiras (Juan 8:44). 

Dios les dio todas las cosas a Adán y a Eva en el Jardín del Edén. Sin embargo, el diablo les señaló el único árbol el cual dios les había dicho que no comieran de él. El diablo les hizo sentir a ellos como que se estaban perdiendo de algo. 

Hombre, puedes estar casado con la mejor mujer del pueblo, sin embargo el diablo puede hacerte creer que no tienes todo lo que realmente necesitas. Puedes estar viviendo en un hogar hermoso, sin embargo el diablo puede engañarte pensando que necesitas un mejor hogar. Él siempre te hará pensar que no tienes lo suficiente o que no tienes lo que ya Dios te ha dado. Esta es la razón por la que es el padre de mentiras. 


No Compres las Mentiras del Diablo 

Déjame decirte otra historia que ilustrará mi punto. Una noche, un tipo se paseó en un pequeño pueblo. Caminó directo al jefe del pueblo y declaró: “Tengo una piedra mágica la cual puede hacer que todas las cosas sean perfectas. Por ejemplo, si pones esta piedra en tu comida, sabrá deliciosa”. 

El jefe estaba muy emocionado: “¿De verdad?” preguntó. “Seguro”, dijo el hombre. “Señor, ¿Puedo tener esta piedra?” preguntó el jefe. “Te diré lo que voy a hacer”, dijo el hombre. “Normalmente, no permito que las personas usen mi piedra, pero haré una excepción contigo. Pero debes prometerme que seguirás mis instrucciones.” El jefe estuvo de acuerdo. 

Así que el hombre le dijo al jefe que preparara ciertos ingredientes. Entonces, él dijo: “Toma esta gallina y aquel conejo, y mézclalos con papas, zanahorias y cebollas. Añade estas especias y aquellas hierbas, y lanza mi piedra dentro del caldero. Finalmente muévelos sobre un pequeño fuego por una hora.” 

Cuando la comida estuvo lista, el jefe la probó. “¡Caramba, esto está delicioso!” dijo. La familia del jefe y todos los pueblerinos probaron la comida. Invitaron al hombre a comer también. Todos comieron de la comida hasta que quedaron satisfechos. 

Cuando hubieron terminado, el jefe le dijo al hombre, “Disculpe, señor, pero ¿podría, por favor, tener la piedra?” 

“Con el debido respeto”, replicó el hombre, ¿no ha sido suficiente con que yo lo haya dejado usar mi piedra en su comida? ¿Y ahora quiere que yo le permita tenerla? 

“Sí, me gustaría comprársela a usted” dijo el jefe. “Bien”, dijo el hombre, poniendo su brazo alrededor del jefe, “Usted me agrada, jefe, así que se la venderé”. El jefe estaba alborozado y le ofreció una gran suma de dinero por la piedra. 

¡Este hombre ya había comido una gran comida a expensas de los pueblerinos y ahora, también le habían ofrecido dinero! 

A la mañana siguiente, tomó el dinero y dejó el pueblo. Hacia el anochecer, llegó a otro pueblo. Pero antes de entrar al pueblo, escogió otra piedra de la orilla del camino, la levantó y ¡entró al pueblo buscando al jefe! 

¿Cuántos de ustedes saben que este hombre era simplemente un buen cocinero que recibió cada día una comida gratis, una cama donde dormir y un poco de dinero fácil? El diablo trata de hacer lo mismo contigo y conmigo. Aun cuando todas las cosas ya se te han sido dadas, él te hace pensar que todavía necesitas algo más. 


¿Quién es tu Verdadero Enemigo? 

Efesios 6:11 dice: “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo”. ¡El diablo es muy, muy astuto! El versículo 12 añade: “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” 

Mi amigo, hay una jerarquía en los poderes de las tinieblas. Hay niveles de poder en el reino espiritual. Hay un demonio jefe y tiene sus subordinados. Hay un demonio “jefe-gangster”, y hay demonios “gangster”. Así es como es en el reino de las tinieblas. Si estás empezando a sentirte un poco temeroso ahora mismo, ¡No lo hagas! No debemos de preocuparnos por estos poderes de las tinieblas porque Dios nos ha dado Su armadura para protegernos de sus asechanzas y ataques. Nota que la primera frase del versículo 12 dice que: “Porque no tenemos lucha contra carne ni sangre…” sino contra poderes de las tinieblas. 

Si eres un creyente, necesitas despertar y darte cuenta de esto. Tu batalla no es contra tu jefe en el trabajo. Podrías decir: “Pastor Prince, mi jefe es el problema. Por alguna razón, él está sobre mí todo el tiempo. ¡Hago todo bien, voy la segunda milla, trabajo tiempo extra y aun así no le agrado!”. Escucha, si este es el caso, su desagrado hacia ti probablemente sea sobrenatural. ¿Así qué haces? Para empezar, no lo odies. En lugar de eso, ámalo y perdónalo. Si vas a atacar a alguien, ataca al diablo en el nombre de Jesús. Tu lucha no es contra carne ni sangre. No es con tu jefe. Tu lucha es con los poderes de las tinieblas que están detrás de él. 

He visto parejas riñendo en frente de mí. Ahora bien, puedes solamente mirar la situación en lo natural y tratar de encontrar quién está fallando. Pero así es como yo respondo: Yo digo: “¡En el nombre de Jesús, yo ato el espíritu que está causando esta disputa!”. Descubro que después de un rato, la pareja deja de reñir y comienzan a besarse. Comienzan a hablarse amablemente. 

Algunos años atrás, estuvieron circulando algunos correos electrónicos venenosos y difamatorios. Eran acerca de mí y de mi iglesia. El Señor me mostro que el diablo estaba tratando de detener mi ministerio y la efectividad de la iglesia para impactar más vidas. Verás, en realidad estábamos impactando la vida de muchas personas por la gracia de Dios. Así que pude ver que el diablo estaba tratando de detenernos. Un día, vine a conocer la identidad de uno de los escritores de estos mensajes. Pero mi corazón no estaba lleno de amargura contra la persona, porque sabía que mi lucha no era contra carne ni sangre, pero era contra los poderes de las tinieblas que estaban detrás de esta persona. 

No vea a las personas como el problema. El problema no es la carne ni la sangre. En Daniel 10, Daniel había estado orando por un tiempo, y sin embargo, su oración parecía no tener resultados. De hecho, la respuesta a su oración no vino hasta 21 días después que comenzara a orar. En Daniel 10:12-13, vemos que un ángel se le apareció y le dijo a Daniel: 

Entonces me dijo: Daniel no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido. Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia. 

Desde el primer día, Dios había oído la oración de Daniel y había enviado al ángel para darle a Daniel la respuesta. Pero el príncipe de Persia, un poder de los aires sobre Persia, detuvo al ángel de ir a Daniel. Tú sabes, fue tan solo en la última centuria que los ingleses comenzaron a llamar Irán a Persia. Hay un poder sobre Irán e Irak, porque estas naciones fueron conocidas alguna vez la antigua Babilonia. El problema no ha sido Saddam Hussein. Puedes matar a Saddam Hussein, pero otro “Saddam Hussein” se levantará en poder porque el verdadero poder es una fuerza demoníaca. Debemos entender que la respuesta está en la oración. Si los cristianos ataran este poder de las tinieblas, no sería capaz de operar. 

Mi amigo, hay una guerra espiritual en marcha y no está manifiesto en el reino físico. Nuestro enemigo real no es de carne y sangre, y usa la mentira como su arma porque Cristo lo ha despojado de sus poderes. Ya estamos parados en terreno victorioso debido a la obra terminada de Cristo. ¡Y podemos permanecer en este alto terreno y estar firmes contra las asechanzas del diablo porque tenemos la armadura de Dios! 











domingo, 27 de septiembre de 2020

Guerra Espiritual - Joseph Prince - Capitulo 1



Capítulo 1 
Estar Firmes con la Armadura de Dios 

Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. 
Efesios 6:11 

El Diablo Ataca a la Imagen de Dios 

La guerra espiritual es una parte vital de nuestro caminar con Dios. Hay una guerra a nuestro alrededor la cual es invisible. No la puedes ver físicamente. Pero es real. Una vez que has nacido, automáticamente tienes un archi-enemigo dedicado a tu destrucción. Su nombre es Satanás. Él es el enemigo de cada hombre, mujer y niño. Ya sea que eres cristiano o no, él te odia porque cuando Dios te hizo, Él te hizo a Su propia imagen. 

Algunas veces, ves que te pasan cosas que están fuera de lo normal. Cuando notas que esas cosas están pasando regularmente, y has tratado de lidiar de manera natural con ellas sin ningún éxito, no se necesita un científico espacial para que sepas que estás siendo atacado espiritualmente. El diablo es un poquito como la mujer que ha sido rechazada, por su novio. Ella guarda sus fotos y cada vez que las mira, ella se vuelve un poquito loca. Comienza a atacar la foto, y a jurar y a maldecirlo. ¡Pronto aparecen hoyos y raspadas en la foto! Si ella no puede atacar a su novio, ciertamente atacará su fotografía. 

La Biblia no nos enseña cómo capotear nuestros problemas ¡nos enseña cómo caminar en victoria siempre! 

El diablo hace lo mismo. Él no puede tener a Dios porque Dios es demasiado poderoso para él, así que él va contra la imagen de Dios—tú y yo. Pero la diferencia es esta: Cuando hay un ataque del diablo, si eres cristiano, la Palabra de Dios te dice cómo pararte victorioso en la victoria que tienes en Cristo. Por otra parte, si no eres un creyente, entonces tú estás bajo el dominio del diablo y puede tomar tu número en cualquier momento. 

No sólo Capotees, Camina en Victoria 

Las buenas noticias hoy día es que la Biblia no nos enseña cómo capotear nuestros problemas, ¡nos enseña cómo caminar en victoria siempre! El mundo nos enseña a cómo capotear. Hay seminarios que nos enseña cómo capotear con la depresión, enfermedad y relaciones rotas. Pero Dios desea que nosotros los superemos. Su Palabra nos muestra cómo experimentar victoria sobre todas estas cosas. Esa es la diferencia entre lo que Dios quiere para nosotros y lo que el diablo quiere hacernos. 

Otra diferencia es esta: Una vez que crees en Cristo, tú tienes todas las cosas en Cristo. ¡Todas las cosas! La Biblia dice en Efesios 1:3 “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo”. Fíjate ahora en el tiempo que usó para indicar una acción del pasado— ¡Él nos ha bendecido—con todas las cosas! 

El mundo piensa que lo tiene todo. Las personas que no creen en Dios pueden jactarse de tener mucho. Ellos dicen: “Soy muy rico. Tengo mucho. Mira mi casa. Mira mi auto. Mira mi cuenta de banco.” 

En Génesis 33:9, Esaú le dijo a su hermano gemelo Jacob que él tenía abundancia: 

Pero Esaú dijo: “Ya tengo en abundancia, mi hermano. Quédate lo que tienes para ti mismo.” 

Recuerda que Jacob había engañado a Esaú sobre la bendición de la primogenitura de su padre Isaac. Así que Esaú se volvió muy amargado y rencoroso contra Jacob. Jacob huyó y los hermanos estuvieron separados por muchos años. Un día, se encontraron otra vez. Jacob aún estaba temeroso de Esaú por lo que le había hecho muchos años atrás. Pero Jacob no sabía que Dios había derretido el corazón de Esaú. Así que Jacob envió regalos a Esaú para apaciguarlo. 

Génesis 33:10-11 
Y dijo Jacob: No, yo te ruego; si he hallado ahora gracia en tus ojos, acepta mi presente, porque he visto tu rostro, como si hubiera visto el rostro de Dios, pues que con tanto favor me has recibido. Acepta, te ruego, mi presente que te he traído, porque Dios me ha me ha hecho merced, y todo lo que hay aquí es mío. E insistió con él, y Esaú lo tomó. 

¡Mientras que Esaú tenía abundancia, Jacob tenía todo lo que necesitaba! El mundo puede jactarse de tener mucho. Tú sabes, es posible vivir en una gran casa con muchos cuartos y no tener una buena noche de sueño en ninguno de esos cuartos. Es posible tener todo el dinero que deseas, y sin embargo estar tan lleno de depresión, sin descanso y ansioso. Pero tú, hijo de Dios, tienes todas las cosas. En Cristo, tú tienes todo. Tienes vida eterna. Tienes todas las promesas de Dios escritas en la Biblia. Tienes el Espíritu Santo y puedes tener todos los frutos del Espíritu: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, mansedumbre, fe, y templanza. 

Pero aquí hay otra importante distinción entre tú, el creyente, y los no creyentes: No sólo tú tienes todas las cosas, el diablo te presta extra atención porque estás hecho a la imagen de Dios. Mi amigo, ¡bienvenido a la guerra espiritual! 

Ponte La Armadura de Dios 

Así que ¿cómo pararnos contra el diablo? ¿Qué instrucciones nos ha dado Dios para ayudarnos a soportar en la victoria que ya tenemos en Cristo? ¡La respuesta descansa en la armadura de Dios! ¿Pero, qué es la armadura de Dios? 

Veamos en Efesios 6:10-18 

Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; 

Observa el versículo 13: “Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.” La Biblia nos dice que debemos tomar la armadura de Dios. Dios nos dice que debemos de ponernos Su armadura. Dios tiene una armadura. Esta es la que Jesús vistió cuando Él caminó sobre la tierra. Él dejó la armadura atrás para nosotros cuando Él regresó al cielo. 

Así que tenemos la armadura de Dios hoy día. Y cuando nos ponemos Su armadura, el diablo no sabe quién está dentro de ella. ¡Todo lo que él sabe es que esa armadura fue la que lo derrotó 2,000 años atrás! Tú y yo nos vemos exactamente igual que Jesús cuando vestimos Su armadura. Podrías sentirte como si estuvieras débil, pero cuando estás dentro de la armadura, el diablo te ve fuerte. 

Es como estar en el traje de Batman. En las diversas películas de Batman, los directores tuvieron diferentes actores desarrollando el papel de Batman. Uno de ellos fue Michael Keaton. Ahora, ¿Cuántos de ustedes saben que Michael Keaton no tiene un tamaño grande? Pero una vez que él se puso el traje, se veía enorme, musculoso e indestructible. ¡Ese traje de Batman, incluso, tiene incorporado un “six-pack”! Cualquiera se vería increíble en ese traje. Así que, aunque Michael Keaton no es muy grande, dentro del traje de Batman, él se ve asombroso. 

De igual manera, cuando tú estás en la armadura de Dios, el diablo no sabe de tu debilidad y no ve el miedo que pudieras tener. ¡En esa armadura, tú te ves como Jesús para él! 

Algunos de ustedes podrían estar familiarizados con una enseñanza que fluyó a través de la iglesia algunos años atrás, en el cual los cristianos estaban urgidos para “abrocharse” la armadura de Dios cuando se levantaban cada mañana. Así que, cuando te levantas en las mañanas, te “abrochas” el cinturón de la verdad, entonces te “abrochas” la coraza de justicia, entonces tus zapatos de la paz, y así. Recuerdo haber hecho esto durante un tiempo. ¡Así que me sentía como Batman poniéndome su traje y accesorios! 

El problema con esta enseñanza es que puedes terminar atrapado en la disciplina de ponerte todas estas piezas de la armadura cada mañana, que podrías olvidar lo que esas piezas significan. Si lees cuidadosamente el pasaje de Efesios 6, verás que cada pieza de la armadura tiene un significado especial y un propósito. Sin embargo, en vez de enfocarme en la enseñanza que hay detrás de cada pieza de la armadura, me enfoqué simplemente en el proceso de abrochar las piezas en su lugar cada día. Chico, ¡me abrochaba las piezas todos los días! Incluso, me sentía desnudo cuando no lo hacía. ¡Y al mismo tiempo, estaba perdiendo el punto central! 

La Armadura de Dios Tiene Siete Piezas 

¿Sabes que hay siete piezas en la armadura de Dios? Se ha dicho que solo hay seis piezas. Pero seis es el número de hombre. Goliat medía seis codos y un palmo, su lanza de hierro pesaba 600 siclos y tenía una armadura de seis piezas. Siete, por otra parte, es el número de la perfección o integridad. Dios hizo el mundo en seis días, y el séptimo, Él descansó. 

Ahora bien, para ser precisos, la armadura tiene cinco piezas, más dos. Las primeras cinco son defensivas. El cinturón es defensivo— sostiene a las demás piezas. El casco es defensivo—protege tu cabeza. La coraza protege tu corazón. Los zapatos protegen tus pies y el escudo protege tu cuerpo entero. Pero los últimos dos—la espada del Espíritu y la oración en el Espíritu Santo—son ofensivos. 

Antes de ver cada una de las piezas de la armadura detalladamente, descubramos primero algo más acerca de los mitos y verdades de la guerra espiritual. 





sábado, 26 de septiembre de 2020

Viviendo la Vida de Dejar Ir - Joseph Prince - Capítulo 20

 


Capítulo 20

NO ESTAS SOLO

No seas demasiado duro contigo mismo cuando te encuentres empantanado con preocupaciones y tu corazón cargado de ansiedad incluso después de aprender sobre la vida de dejar ir que Dios quiere que vivas. Muy a menudo, tengo que recordarme deliberadamente el dejarme ir, soy consciente de la provisión del Señor y confío en Él para que fluya la provisión en mis áreas de estrés. Vivir la vida de dejar ir es un viaje diario de fe. Todos los días hay una batalla en nuestras mentes. Pueden surgir nuevos problemas y podemos encontrarnos enfrentados con múltiples desafíos que nos llegan desde diferentes frentes.

Pero sea que se trate de una afección médica grave, una crisis en el hogar, o una situación frustrante en su lugar de trabajo, tiene una opción. Puedes elegir permitir que tu mente se acelere, estresándote por todos los peores casos posibles escenarios en los que puedas pensar y aferrarte a tus preocupaciones con tanta fuerza como puedas reunir. O puede optar por ingresar al río de la fe y comenzar a practicar la vida de dejar ir.

La vida puede ser abrumadora. Las cosas no siempre suceden como queremos que sucedan. A pesar de nuestros mejores esfuerzos, podemos fallar. Hay momentos en que miramos los resultados que estamos obteniendo y nos preguntamos por qué nos molestamos en intentarlo. Tal vez te sientes como que los avances que estas esperando nunca llegarán. O nos pasan cosas a nosotros o a nuestros seres queridos y simplemente no hay respuesta a la pregunta "¿Por qué?"

Si estás en ese lugar de desesperación en este momento, ¿me permitirías compartir este salmo contigo?

 

Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare. Llévame a la roca que es más alta que yo, porque tú has sido mi refugio, Y torre fuerte delante del enemigo. Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre; Estaré seguro bajo la cubierta de tus alas.

—Salmo 61: 2–4

 

Incluso si todo a tu alrededor parece haber sido sacudido, quiero que sepas que hay una roca inquebrantable que es más alta que tú. Se llama Jesús. Su amor eterno hacia ti nunca fallará. Él es la torre fuerte a la que puedes correr cuando tus enemigos te rodean. En el refugio de sus alas, puedes descansar con seguridad.

 

Él es la torre fuerte a la que puedes correr cuando tus enemigos te rodean.

 

Él sabe y le importa

 

Al escribir este libro, mi deseo era que fueras llevado a la Roca que es más alta que tú y yo. Si puedes alejarte de este libro sabiendo que tienes a alguien cuidando de ti, cuyas manos son mucho más grandes y quién sigue obrando milagros para ti hoy, luego el tiempo y el esfuerzo que se ha dedicado a escribir este libro han valido la pena. Amigo, oré para que este libro te encontrara. Oro para que en tu día de adversidad, este libro te lleve al Señor y que tengas una revelación tan profunda de la longitud, la amplitud, la profundidad y la altura de su amor excesivo hacia ti. Puedes dejar ir todas tus preocupaciones porque Él, el Dios que colgó las estrellas en los cielos y marcó los fundamentos de la tierra, te ama.

Tal vez ha estado esperando resultados en un área determinada de su vida y, como David, le preguntas al Señor: “¿Hasta cuándo, Jehová? ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí?” (Sal. 13: 1). Quizás veas avances para otras personas pero no para ti y estás preguntando: “¿Desechará el Señor para siempre, Y no volverá más a sernos propicio?” (Sal. 77: 7). Amado, Él cuenta los pelos de tu cabeza. Él sabe exactamente por lo que estás pasando en este momento (ver Lucas 12: 7). Él sabe los pensamientos en tu mente. Él conoce las luchas secretas que te han dejado desanimado y maltratado. Él sabe las cosas que ni siquiera compartes con tu esposa. Los conoce a todos. Y, amigo mío, te ama. No se ofende porque tienes esos pensamientos y preguntas. Confía en su amor por ti, no importa qué desafíos pueden rodearte. Creo que Dios me ha dado una palabra de aliento que te hará libre.

 

Confía en su amor por ti, sin importar los desafíos que puedan rodearte.

 

Dios está en control

 

Quiero compartir con ustedes la historia de un hombre en la Biblia que estaba deprimido y suicida — Elías. Creo que el Espíritu Santo puso su historia en las Escrituras para mostrarnos que Dios puede usar a alguien que se desanime. Y lo más importante, yo quiero que veas el corazón de ternura de Dios hacia Elías cuando estaba en su punto más bajo. Creo que podemos aprender de Elías, porque él no era un hombre poderoso de Dios sin debilidades. La Biblia nos dice que era un hombre con una naturaleza como la nuestra, con las mismas limitaciones y defectos físicos, mentales y espirituales (Santiago 5:17 AMP).

Hubo un período oscuro en la historia de Israel, cuando Acab, el rey entonces, "hizo lo malo ante los ojos de Jehová, más que todos los que reinaron antes de él.” (1 Reyes 16:30). Acab se casó con Jezabel, una princesa fenicia. Acab pasó a adorar a sus dioses, Baal y Asera, incluso construyendo un templo para Baal en Samaria y llevando a la nación a adorarlos (ver 1 Reyes 16:32). Jezabel fue una mujer malvada que masacró a los profetas del Señor y levantó cuatrocientos cincuenta profetas de Baal y cuatrocientos profetas de Asera como sus consejeros (ver 1 Reyes 18: 4, 19). Es en este punto Elías entró en escena. Se presentó ante Acab y declaró: “Entonces Elías tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra" (1 Reyes 17: 1). Y desde el momento en que Elías habló, no llovió durante tres años y medio. De hecho, la Biblia registra que hubo un "severo hambre” en Samaria (ver 1 Reyes 18: 2). Los adoradores de Baal creían que era Baal quien les proporcionaba lluvia, bendecía sus cultivos y controlaron el clima. Dios envió a Elías para demostrar que Baal no podía hacer nada y no tuvo ningún efecto en medio de la hambruna.

Pero Dios cuidó a Elías durante toda la hambruna. Primero, le dijo a Elías que se escondiera junto al arroyo Querit, donde podía beber del arroyo. Dios ordenó cuervos para alimentarlo allí, llevándole pan y carne cada mañana y tarde (véase 1 Reyes 17: 3–6). Cuando el arroyo se secó porque no había llovido, Dios le dijo a Elías que fuera a Sarepta, donde le había ordenado a una viuda que proveyera para él. La viuda solo tenía un puñado de harina en un contenedor y un poco de aceite en un tarro. Pero Dios multiplicó la harina y el aceite y no se acabaron, alimentando a Elías como la casa de la viuda durante la hambruna hasta que Dios envió lluvia nuevamente (ver1 Reyes 17:14). E incluso cuando Elías estaba escondido, Dios lo usó poderosamente. Durante el tiempo que Elías estuvo con la viuda, su hijo se enfermó y murió. ¡Pero Dios usó a Elías para devolverle la vida al niño (véase 1 Reyes 17: 17–23)!

 

Dios muestra que solo él es Dios

 

Finalmente, tres años y medio después del comienzo de la sequía, Dios le dijo a Elías que se presente a Acab. Elías lo hizo y le dijo a Acab que reuniera a todos los israelitas como todos los profetas de Baal y Asera en el monte Carmelo. Luego emitió un desafío para probar de una vez por todas si Baal o Dios era el Dios verdadero. Les dijo a los profetas de Baal que eligieran un toro,  lo corten en pedazos y lo pongan en la madera, pero no pusieran fuego debajo. Prepararía otro toro y haría lo mismo. Luego le dijo a los profetas de Baal que invoque el nombre de su dios y él invocaría el nombre del Señor. Luego declaró osadamente: "El Dios que responda con fuego, Él es Dios" (Reyes 18: 23-24). La Biblia registra cómo los profetas de Baal "Y ellos tomaron el buey que les fue dado y lo prepararon, e invocaron el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: ¡Baal, respóndenos! Pero no había voz, ni quien respondiese” (1 Reyes 18:26). Todo el día saltaron sobre el altar que habían hecho, profetizado y cortándose como era costumbre hasta la sangre brotó. Pero aun así, nadie respondió.

Cuando fue el turno de Elías, Elías tomó doce piedras según el número de las tribus de Israel. Con las piedras construyó un altar en el nombre del Señor e hizo un surco alrededor del altar. Después de cortar el toro en pedazos y ponerlo en la madera, hizo que la gente vierta agua sobre el sacrificio y la madera una y otra vez. Se vertieron doce ollas de agua sobre el sacrificio, hasta que el agua corrió por todo el altar y llenó la trinchera.

En el momento de la ofrenda del sacrificio de la tarde, Elías oró y el fuego del Señor cayó y consumió el sacrificio, la madera, las piedras, el polvo e incluso toda el agua que había en la zanja. Cuando la gente vio esto, se cayeron de rostros, y dijeron, “¡Jehová es el Dios, Jehová es el Dios!” En hebreo, ellos gritaron: "¡Yahweh, Él es Elohim!" El verdadero nombre de Dios fue proclamado. Elías luego ejecutó a todos los profetas de Baal y le dijo a Acab que se preparara, porque venía la lluvia. Y en ese mismo día, cayeron fuertes lluvias, terminando años de sequía(véase 1 Reyes 18: 30–45).

¡Qué poderosa demostración del poder de Dios! Toda la nación de Israel debe haber sido sacudido. Hubo un enfrentamiento, y Dios estableció más allá de la sombra de cualquier duda de que solo Él era Dios. Elías había llamado fuego del cielo. Los profetas de Baal estaban muertos. Fue una victoria rotunda para Elías. Entonces, cuando Jezabel descubrió lo que había sucedido y envió un mensaje a Elías diciendo que ella lo mataría, tú pensarías que Elías habría dicho algo como: "¿Ah sí? Adelante. ¡Hazme el día!” Pero eso no fue lo que sucedió. La Biblia nos dice que "cuando vio eso, se levantó y corrió por su vida" (1 Reyes19: 3).

 

Ganar sobre el desánimo

 

¿Por qué huyó Elías por su vida? Después de todo lo que Dios había hecho a través de él, ¿por qué tenía miedo de repente? Les digo que fue porque Elías lo vio. Elías; el hombre de fe, comenzó a caminar por vista. Cuando vemos que nuestras finanzas disminuyen, nos desanimamos. Cuando vemos la economía en una tendencia a la baja, nos desanimamos. Cuando vemos las cartas persiguiéndonos por las deudas que tenemos que pagar, nos consternamos. Cuando vemos el bulto creciendo en nuestros cuerpos, nos desesperamos. Somos atrapados por cosas visibles que son temporales y perdemos de vista al Dios invisible, que es eterno.

Elías olvidó al Dios que lo llevó a Querit. Olvidó quién trajo cuervos que lo alimentaban de día y de noche. Se olvidó de la viuda a quien Dios ordenó alimentarlo. Y se olvidó del barril de harina que nunca se acabó y la jarra de aceite que nunca se secó. Olvidó al Dios de la resurrección que resucitó al niño de la muerte a través de él. Olvidó al Dios que respondió con fuego y la lluvia que siguió. ¿Por qué? Porque en solo un momento, cualquiera de nosotros puede perder de vista de un buen Dios. Incluso si caminamos en la fe más grande ayer, podemos volver a lo que vemos hoy.

¿Qué más le pasó a Elías? La Biblia nos dice que Elías se fue un día de viaje al desierto, se sentó debajo de un árbol y oró para que muriera, diciendo: “Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres” (1Reyes 19: 4). No solo tenía miedo; También se deprimió y se volvió suicida.

 

Dios nos ministra en nuestra depresión

 

Tal vez como Elías, solo quieres rendirte. Quizás te sientas desanimado y sientes que todo lo que has hecho con tu vida no ha sido nada. Tal vez has vertido tu vida en tu ministerio o en tu familia y se siente como si no te quedara nada para dar. Tal vez sientas que has fallado, fallado como ministro, o como esposo, o como madre. Les escribo a los creyentes que sufren depresión y desánimo y para aquellos de ustedes que están decepcionados con Dios. Le escribo a aquellos que sienten que sus mejores años han quedado atrás. Te estoy escribiendo a ti amigo. Quiero que veas lo que Dios hizo por Elías porque creo que te sacará de la oscuridad que te ha rodeado.

La Biblia nos dice que mientras Elías yacía y dormía debajo del árbol, un ángel lo tocó y le dijo: "Levántate y come." Elías miró a su alrededor,  y vio a su cabecera un panecillo cocido sobre carbones calientes,  y un jarro de agua.  Comió y bebió,  y volvió a acostarse (ver 1 Reyes 19: 6 NVI). El ángel del Señor regresó y,  tocándolo,  le dijo: "Levántate y come,  porque te espera un largo viaje." Elías se levantó, y comió y bebió. Una vez fortalecido por aquella comida, viajó cuarenta días y cuarenta noches hasta que llegó a Horeb, el monte de Dios (ver 1 Reyes19:7–8).

Mi amigo, hay tantas cosas de este pasaje que creo que el Señor quiere mostrarte hoy. Tal vez cuando miras los compromisos que tienes frente a ti, los pagos que tiene que hacer y los plazos que se extienden antes ti, todo lo que puede decir es: "el viaje es demasiado grande". Quiero que sepas que Dios sabe cómo te sientes

Cuando encuentras a "el ángel del Señor" en el Antiguo Testamento, en la mayoría de los casos se refiere a la apariencia pre-encarnada de Cristo. ¿Acaso el "pan horneado sobre carbones calientes” te recuerda otra comida? El Evangelio de Juan registra cómo Jesús resucitado preparó el desayuno para sus discípulos. Estaban pescando y cuando volvieron a la orilla, "vieron un fuego de carbones allí, y le pusieron pescado y pan" (Juan 21: 9).El Señor Jesús te proveerá prácticamente. Preparó carbones de fuego para mantener a Sus discípulos se calientes y los alimentó porque tenían hambre. El mismo Jesús que con tanta ternura le dijo a sus discípulos: “Ven y desayuna” (Juan 21:12), se le apareció a Elías. Y creo que en este momento, el mismo Jesús está llegando a ti y diciéndote: "Levántate y come, porque el viaje es demasiado grande para ti". Amigo, El te ama y se preocupa por ti de forma íntima y práctica. Nunca lo dudes.

 

Dios te ama y se preocupa por ti prácticamente.

 

En lo natural, tu viaje puede ser demasiado grande, pero tienes comida del cielo que puede fortalecerte y sostenerte. Elías siguió con la fuerza de la comida que el ángel del Señor le dio por cuarenta días y cuarenta noches. Quiero alentarte que sigas alimentándote de Su Palabra. Sigue participando de Jesús en la Palabra. Sigue comiendo del pan de vida. Mira al Señor Jesús partiendo el pan por ti y diciéndote: “Toma, come; este es mi cuerpo” (Mateo 26:26). Una palabra de Dios puede hacerte ir en Su fuerza.

Hay algo más que quiero resaltar: Elías durmió. Tú quizás no te des cuenta de que todos estamos sujetos a episodios de depresión. Y a veces, lo que el Señor hace por nosotros es, Él da a su amado el sueño. Si no has estado durmiendo, permítete descansar y permite que Él se haga cargo de tus cargas. Si tu sientes como si solo pudieras continuar si tuvieras una fuerza sobrenatural, ¡entonces Dios quiere darte comida sobrenatural y sueño sobrenatural!

 

Nuestra ayuda siempre presente

 

Solía ​​tener la impresión de que si me desanimara, Dios no escucharía mis oraciones. Después de todo, no estaba en condiciones de orar la oración de fe y decir sin dudar en mi corazón a cualquier montaña, "Quítate y échate en el mar" (Marcos 11:23). No sé de dónde saqué esa idea. Pero estaba tan equivocado. ¿Sabes lo que la Biblia dice? Si olvidas todo lo demás, no olvides esto: En el día de la fe de Elías, los cuervos lo alimentaron y la viuda lo sostuvo. Pero en el día de su depresión, los ángeles lo atendieron, y Dios mismo lo alimentó. ¡Qué tal Dios¡ Sus misericordias nunca fallan. ¡Son nuevas cada mañana!

Dios no nos abandonará en nuestros días de depresión. De hecho, nos busca para fortalecernos durante nuestro tiempo de desánimo y en este momento, eso es lo que el Señor está haciendo por ti. Podría hablarte a través de las páginas de este libro. Podría estar enviando a un amigo para que te escriba una nota de aliento. Él podría estar susurrándote a través de Su Palabra. Por cualquier medio que elija, quiere que este mensaje llegue a ti: "Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará” (Deuteronomio 31: 6).

 

Dios nos busca para fortalecernos durante nuestro tiempo de desánimo.

 

Cuando Elías pasó la noche en una cueva en Horeb, Dios le dijo: “¿Qué haces aquí, Elías?” (1 Reyes 19: 9). Ahora, que Dios diga: "¿Qué estás haciendo aquí?” significa que Dios también estaba allí con él. Amado, Dios nunca jamás va a dejarte ni abandonarte, incluso si el viaje que hiciste fue tuyo. Incluso si estás en un largo viaje porque huiste de alguien que estaba enojado contigo, incluso si pasaste por lo visible en lugar de lo invisible, Dios no te ha abandonado. ¡Él está en el viaje contigo!

 

No estás solo

 

Una de las razones por las que nos desanimamos es cuando miramos a nuestro alrededor, pensamos como Elías: "Sólo yo he quedado" (1 Reyes 19:10). Creemos que Dios nos ha dejado solos y tenemos que luchar por nuestra propia supervivencia. El enemigo quiere que te sientas aislado y solo. Él quiere que pienses que a Dios no le importas. Es fácil tenerte en la esclavitud del estrés cuando te sientes aislado. Y es fácil mantenerte atado con el espíritu de desánimo y desesperación cuando crees la mentira de que Dios es contra ti y no se preocupa por ti. Amigo, te anuncio que no estás solo.

¿Quieres saber cómo le respondió Dios a la protesta de Elías? Dios le dijo a Elías: "Y yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal" (1 Reyes 19:18). Guau. Elías no estaba solo en ninguna medida, pero no lo sabía. Porque no vio a esos siete mil. Mi amigo, cuando no puedas ver, confía. ¡Confía en el Dios invisible e infalible que te ama! Jesús dijo: "Estoy contigo siempre, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20). El Señor Jesús mismo está contigo. Siempre. Ahora mismo. Cuando no puedas ver, confía. Confía en el Dios invisible e infalible que te ama.

 

¿Dónde esta Dios?

 

Antes de que Dios le dijera a Elías acerca de los siete mil, Elías había tenido un poderoso encuentro con el Señor Dios le dijo a Elías: " Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto. Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado (véase 1 Reyes 19: 11–12).

A veces, estamos buscando señales espectaculares para decirnos que Dios está con nosotros. ¿Pero sabes qué? El Señor no estuvo en el terremoto, el viento o el fuego. Él estaba en la voz quieta y delicada. Si estudias este versículo en hebreo, esto se refiere a un calmado susurro de gentileza. ¿Qué es eso? Es el ministerio de la gracia. No busques a Dios en manifestaciones externas. Él está en el suave susurro que le habla directamente a tú corazón.

 

Habla con Jesús, el amigo del que siempre puedes depender

 

David escribió estas líneas en un hermoso salmo: "Mi corazón te ha oído decir: «Ven y conversa conmigo». Y mi corazón responde: «Aquí vengo, Señor»" (Salmo 27: 8 NTV).El Señor es la voz suave y apacible que te está hablando en este momento y te dice: "Ven y habla conmigo". Cualquier preocupación o ansiedad podría estar aplastándote, Jesús quiere que hables con Él y que se lo digas. No tienes que crear oraciones perfectas o seguir alguna fórmula religiosa cuando hables con él. Sólo háblale como a un amigo.

Mientras le cuentas tus preocupaciones, ¿sabes que en realidad estás echándole tus preocupaciones a Él? ¿Sabes que simplemente hablando con Él estás ejerciendo fe? No tiene que ser una montaña en movimiento, la oración Marcos 11:23, aunque definitivamente hay un lugar para tales oraciones. Pero cuando te sientas abatido y no tengas fe, solo díselo a Jesús, como las palabras de este himno lo expresan tan bellamente:

 

Díselo a Jesús

 

¿Estás cansado, tienes el corazón apesadumbrado?

Díselo a Jesús

Díselo a Jesús;

¿Estás de duelo por las alegrías que se fueron?

Díselo solo a Jesús.

Díselo a Jesús, díselo a Jesús

Es un amigo muy conocido;

No tienes otro amigo o hermano así

Díselo solo a Jesús.

¿Las lágrimas fluyen por tus mejillas espontáneamente?

Díselo a Jesús

Díselo a Jesús;

¿Tienes pecados que a los ojos de los hombres están ocultos?

Díselo solo a Jesús.

¿Temes las nubes de dolor que se agitan?

Díselo a Jesús

Díselo a Jesús;

¿Estás ansioso por lo que será mañana?

Díselo solo a Jesús.

¿Te preocupa la idea de morir?

Díselo a Jesús

Díselo a Jesús;

¿Estás suspirando por la venida del reino de Cristo?

Díselo solo a Jesús.

 

Cuando se sienta desanimado y no tenga fe, dígaselo a Jesús.

 

Si simplemente se lo dices a Jesús, te darás cuenta de que Él realmente es tu Amigo, ¡y qué amigo tenemos en Jesús! Hablar con Él es como pasar tiempo tomando un café con un amigo querido. Pueden pasar horas antes de que te des cuenta mientras le derramas tu corazón. Me gusta salir a caminar por la noche y hablar con Él, contarle todas las preocupaciones de mi corazón. Y mientras hablo con Él, de alguna manera se imparte fuerza, y me alejo mucho más consciente de Sus tubos dorados fluyendo con suministro hacia mí que de los desafíos que tengo que enfrentar. Al contarle mis cargas, se me quitan de los hombros y me recuerda de nuevo que tengo un Padre celestial que me ama. Si cuida de las aves del cielo y de los lirios del campo, ¡cuánto más cuidará de mí!

 

Libertad de depresión y desánimo

 

Jesús dijo: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar" (Mateo 11:28). Si estás cargado, el Señor te está pidiendo que vengas a Él. Ven a Él con todas tus heridas, tus desilusiones y tus fracasos. Ven a Él con toda tu amargura y todos tus dolores. Él quiere darte su descanso. Él quiere darte su paz.

Al terminar este libro, te pido que hayas encontrado a Jesús de una manera profunda e íntima. Declaro que hoy experimentarás tu Jubileo. Incluso en este momento, creo que hay una unción que está liberando a las personas de la depresión, del desánimo, de la autocompasión, del enojo y del resentimiento. Elías escuchó el sonido de la abundancia de lluvia (ver 1 Reyes 18:41). Escucho el sonido de la prisión. Las puertas se desbloquean y se abren de golpe. Veo personas liberadas de años de depresión. Libres de desánimo. Libres de ira. Libres de estrés. Libres de una vida de autocompasión, de una vida de enojo con las personas que los rodean.

En el poderoso nombre de Jesús, mando a los espíritus de la depresión y desánimo que te liberen y te dejen ir. Conoce que eres amado. Conoce que incluso cuando los problemas son de tu propia creación, Él no te dejará ni te abandonará. Incluso si hubieras elegido deliberadamente un camino que te haya llevado al valle de sombra de muerte, Él está contigo. Él no te dejará. Él no te abandonará (ver Sal. 23: 4).

Cuando te desanimes, díselo. Cuando te sientas deprimido, dile a Él. Es un amigo maravilloso que es más cercano que un hermano (véase Prov. 18:24).Y a medida que aprendas a echarle tus cargas a Él todos los días, ¡puedes comenzar a vivir la vida de dejar ir, libre de miedo, estrés y ansiedad!