miércoles, 7 de octubre de 2020

Guerra Espiritual - Joseph Prince - Capitulo 9



Capítulo 9 
La Oración 

“orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu…” 
Efesios 6:18 

Orar En El Espíritu En Todo Tiempo

La última pieza de la armadura es la oración—“orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu…”. Tal como la espada de la Palabra de Dios, es un arma ofensiva. ¿Pero qué significa orar en el Espíritu? Significa orar en lenguas (1 Corintios 14:14). Si estás experimentando una temporada de maldad, mi ánimo para ti es este: Aprende a orar en el Espíritu constantemente. Si estás atravesando por un tiempo difícil, ora en lenguas cuantas veces puedas y dondequiera que vayas. Cuando te levantes en la mañana, ora en lenguas. Cuando conduzcas tu auto, ora en lenguas. Cuando viajes en tren, ora en lenguas, ¡pero hazlo para ti mismo o las personas te mirarán extrañamente! 

¿Qué es lo que hace tan especial orar en lenguas, especialmente cuando estás pasando un tiempo difícil? Bueno, orar en lenguas recargará tus baterías, como quien dice. La Biblia dice que hablando en lenguas provee descanso y te refresca (Isaías 28:11-12). Orar en lenguas te mantiene fluyendo con Dios (1 Corintios 14:2). Orar en lenguas te ayudará también emocionalmente (1 Corintios 14:4). Y, de acuerdo al psiquiatra cristiano, Carl R. Peterson MD, orar en lenguas por un período largo de tiempo te ayudará, incluso, a reforzar tu sistema inmune. 

Déjame mostrarte algo más acerca de la oración en el Espíritu. ¿Has orado por algo, creyendo que pasará, y sin embargo, tienes que por la manifestación de la respuesta? Quiero mostrarte cómo orar en el Espíritu puede ayudarte a recibir la manifestación de lo que le estás creyendo a Dios. 

En Marcos 11, vemos que Jesús vio un árbol de higo estéril, y Él lo maldijo. Ahora bien, los efectos de la maldición no fueron obvios enseguida. El árbol no se secó instantáneamente. No fue sino hasta el día siguiente que la Biblia registra que el árbol de higo se había marchitado como resultado de la maldición. ¿Qué sucedió entre la maldición y el marchitamiento? Bueno, cualquier cosa que haya sucedido, nos revelará lo que podemos hacer en el período entre la oración y ver su manifestación. 

Mira en Marcos 11:12-14 

Al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre. Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si tal vez hallaba en ella algo; pero cuando llegó a ella, nada halló sino hojas, pues no era tiempo de higos. Entonces Jesús dijo a la higuera: Nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y lo oyeron sus discípulos. 

Entonces, en la mañana del día siguiente, el versículo 20 nos dice: “Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces”. Así que, ¿qué pasó entre los versículos 14 y el 20? Bueno, esto es lo que pasó: Después de que Jesús maldijo al árbol de higo, Él fue a la ciudad de Jerusalén. Él fue al templo, y comenzó a sacar a los que estaban vendiendo y comprando en el templo. Él volteó las mesas de los cambistas y las sillas de los que vendían palomas. Y no permitía a nadie acarrear mercancía a través del templo. 

En el versículo 17, Jesús dijo algo muy interesante: 

… ¿No está escrito: Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones? Más vosotros la habéis hecho cueva de ladrones. 

Desandemos nuestros pasos. Jesús está en camino a Jerusalén cuando Él pasó por la higuera y la maldijo. Entonces, Él fue a la ciudad de Jerusalén y volteó las mesas de los cambistas en el templo. Dejó el templo y permaneció toda la noche fuera de la ciudad. Al día siguiente, Jesús y Sus discípulos pasaron la higuera otra vez. ¿Qué vieron? Vieron que la higuera estaba seca desde la raíz. 

Mientras esperas por la manifestación de tu milagro, permanece en oración. 

¿Qué hizo Jesús entre la maldición y el marchitamiento de la higuera? Él limpio el templo y la restableció como la casa de oración. Mi amigo, lo que Jesús nos está mostrando es que después de que hemos orado sobre alguna situación, mientras esperamos la manifestación de nuestro milagro, debemos de mantenernos en oración. Si no ves que nada pasa, no te preocupes. Solo mantente orando en el Espíritu. Haz de tu cuerpo una casa de oración, ¡y eventualmente verás que todo el problema se marchitará y morirá! 

Mantente orando en el Espíritu, y abundará en ti mayor fuerza, salud, vigor y vida. 

Si estás experimentando una enfermedad en tu cuerpo, sabes que una vez que se ofrece una oración, tu enfermedad es destruida desde la raíz. Es como si usaras hierbicida en tu jardín. El hierbicida no hace que la hierba se vuelva café y muera inmediatamente. Pero en el momento en que se vierte, el problema se tratará hasta la raíz. Aunque pueda tomar un tiempo para que la hierba se vuelva café y muera completamente, en realidad la muerte empezó en el momento en que el herbicida fue vertido. En el momento en que maldecimos la enfermedad o el tumor, muere desde la raíz. Pero la manifestación de la completa sanidad sólo podrá verse más tarde. 

Expulsa A Los Ladrones De Tu Templo 

Así que, entre la maldición de la higuera y la manifestación visible de la maldición al día siguiente, Jesús limpió el templo en Jerusalén. En Juan 2:19, Jesús se refiere a Su cuerpo como el templo al decir: “Destruyan este templo, y en tres días lo levantaré”. Hoy día, ¿qué o quién es el cuerpo de Cristo? Nosotros, la iglesia, y Su cuerpo. Y nuestros cuerpos son templos del Espíritu Santo. En 1 Corintios 6:19, el apóstol Pablo dice que: “vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros”. 

Así es que, cuando ores en el Espíritu mientras esperas la manifestación de tu milagro, Dios está removiendo a “los ladrones” de tu templo. ¿Qué están haciendo estos ladrones? Ellos están robando la salud, el vigor un la vida de tu cuerpo. Estos ladrones han estado robando a muchos de nosotros porque muchos de nosotros no vemos a nuestros cuerpos como templos del Espíritu Santo. Y cuando fallamos en comprender esto, también fallamos para mantener nuestros cuerpos como casas de oración. Pero si nos despertamos, y comenzamos a tratar a nuestros cuerpos como templos del Espíritu Santo y casas de oración, nuestros cuerpos no pueden permanecer o llegar a ser cuevas de ladrones. 

Mi amigo, si permites que el diablo acampe alrededor de tu cuerpo, te robará la salud y la fuerza. En Juan 10:10, Jesús dice: “El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir…”. Él robará tu salud al destruir tus órganos o tus extremidades con enfermedades. Tienes una opción. Ya sea que tu cuerpo sea una casa de oración o se convierta en una cueva de ladrones. Escoge hacerlo una casa de oración, ¡orando en todo tiempo en el Espíritu! 

Cuando oras en el Espíritu, es como si estuvieras fumigando tu cuerpo. Expulsa a todos los ladrones de tu cuerpo. En el Antiguo Testamento, el incienso era usado en el templo de Dios. El incienso, supuestamente, aleja a las serpientes, escorpiones y reptiles. De igual manera, permite que el incienso del Espíritu Santo expulse a los ladrones de tu cuerpo a medida que oras en lenguas. Así es como manifiestas tu sanidad. 

Mientras menos ores en el Espíritu, tu cuerpo llega más a ser una cueva de ladrones. Comienzan a llegar en pequeños números, algunos aquí, otros allá, pero pronto, estarán en todos lados y te encontrarás en problemas. Ahora bien, otros cristianos pueden imponer las manos sobre ti en fe para expulsar a los ladrones, pero la mejor manera es la prevención. Sólo mantente orando en el Espíritu para mantener a tu cuerpo libre de ladrones, y abundará en ti mayor fuerza, salud, vigor y vida. 

Pablo nos recuerda en 1 Corintios 6:18-20 que nuestros cuerpos son templos del Espíritu Santo: 

Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios. 

Si realmente crees que tu cuerpo es templo del Espíritu Santo, ¿desearías cometer adulterio? ¿Permitirías que los ladrones acampen ahí? Cree en lo que dice 1 Corintios 6:18-20 y reconoce que tu cuerpo es templo del Espíritu Santo, y tratarás a tu cuerpo de la manera en que debe de ser tratado. Tu cuerpo ya no te pertenece, es del Espíritu Santo. 

Mientras esperas para que se manifieste tu sanidad, mientras continuas creyendo a Dios para la manifestación de tu milagro, no puedes permitirte no estar orando en el Espíritu. Algunos de ustedes podría aún preguntar: “¿Qué tiene esto que ver con orar en el Espíritu, Pastor Prince?” Tu cuerpo es templo del Espíritu Santo. Su lenguaje de oración es un lenguaje espiritual. En Romanos 8:26, vemos que el Espíritu Santo nos ayuda a orar: 

Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. 

¿Cuál es nuestra debilidad aquí? Es que “qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos”. Por ejemplo, podrías estar atravesando un proceso y no saber cómo o qué deberías de pedir en oración. Pero el Espíritu te ayuda al orar a través de ti. Él ora a través de ti con gemidos, con lenguas—ese es Su lenguaje, y Sus oraciones son oraciones perfectas. ¡Alabado sea Dios porque el Espíritu Santo vino para ayudarnos en nuestras debilidades! Así que orar en el Espíritu es Su manera de ayudarnos a superar nuestras debilidades, y manifestar aquello por lo que hemos estado orando. 

Alguno de ustedes ha sido robado. Ya has tenido esta revelación antes, pero en algún lugar del camino, el diablo ha detenido el fluir de la oración en el Espíritu. Y la vida ha dejado de fluir de ti. En este punto, podrías preguntar: “Pastor Prince, ¿cuál es la mejor manera para empezar a fluir en vida y paz otra vez?”. La mejor manera para empezar los ríos de vida o los ríos de agua viva fluir otra vez, es orar en el Espíritu. En Juan 7:38-39, Jesús conecta el fluir de los ríos de agua viva con nuestro interior con el Espíritu Santo. Así que orando en el Espíritu activa este fluir de los ríos de agua viva en tu vida. 

Si llegas a un lugar donde no sientes a Dios ya más, aunque Él está ahí, una de las mejores cosas que puedes hacer es comenzar a orar en lenguas. Cuando empiezas a orar en el Espíritu, podrías sentir como si sólo hubiera un pequeño arroyito dentro de ti, pero si insistes, ¡ese arroyo crecerá en ríos poderosos, rugientes y productores de vida, que no sólo te bendecirán a ti, sino también a otros! 

El Rey Ezequías Limpió El Templo 

En el Antiguo Testamento, vemos otro ejemplo de alguien limpiando el templo. 2 Crónicas 29 nos dice que el rey Ezequías limpió el templo. Por cierto, el rey Ezequías fue un buen rey, un rey justo, un rey de Dios. El versículo 3 dice: “En el primer año de su reinado, en el mes primero, abrió las puertas de la casa de Jehová, las reparó”. ¿Por qué hizo eso? Bueno, en 2 Crónicas 28:22-24, vemos que el rey anterior, Acaz, había cerrado las puertas del templo: 

Además el rey Acaz en el tiempo que aquél le apuraba, añadió mayor pecado contra Jehová; porque ofreció sacrificios a los dioses de Damasco que le habían derrotado, dijo: Pues que los dioses de los reyes de Siria les ayudan, yo también ofreceré sacrificios a ellos para que me ayuden; bien que fueron estos su ruina, y la de todo Israel. Además de eso recogió Acaz los utensilios de la casa de Dios, y los quebró, y cerró las puertas de la casa de Jehová, y se hizo altares en Jerusalén en todos los rincones. 

Avancemos al capítulo 29 otra vez, donde vemos que la primera cosa que hizo Ezequías fue abrir las puertas del templo. Aquí, quiero darte una ilustración de cómo la oración puede reparar tu cuerpo. 2 Crónicas 29:16 dice: 

Y entrando los sacerdotes dentro de la casa de Jehová para limpiarla, sacaron toda la inmundicia que hallaron en el templo de Jehová, el atrio de la casa de Jehová; y de allí los levitas la llevaron fuera al torrente de Cedrón. 

El versículo 17 continúa diciendo: 

Comenzaron a santificarse el día primero del mes primero, y a los ocho del mismo mes vinieron al pórtico de Jehová; y santificaron la casa de Jehová en ocho días, y en el día dieciséis del mes primero terminaron. 

De igual manera, la reparación de tu cuerpo, la cual, hoy en día, es la casa del Señor, comienza con: la “puerta” es abierta. ¿Qué es la “puerta” en tu cuerpo? Es tu boca. David dijo en el Salmo 141:3 “Pon guarda a mi boca, oh Jehová; guarda la puerta de mis labios”. 

Así que cuando abres tu boca y oras en el Espíritu, tu cuerpo comienza a ser reparado desde adentro. Dentro de la “casa”, las lámparas están encendidas. Dentro de unos cuantos días, habrá vida a lo largo de toda la casa. Y llegará al vestíbulo de la casa, eso es, el porche, que quiere decir la parte exterior del cuerpo. Cuando eso pasa, verás señales visibles de la reparación de tu cuerpo, ¡la manifestación de tu sanidad! 

Los hombres del rey Ezequías comenzaron reparando y limpiando el templo desde adentro hacia afuera. ¿Cómo limpias las cosas? Lo haces con agua. El agua es un limpiador maravilloso. ¿Cómo limpias el templo del Espíritu Santo o la casa del Señor, la cual es tu cuerpo? Lo haces con los ríos de agua viva. Mientras más ores en lenguas, más abertura le das a los ríos de agua viva dentro de ti. Mientras más ores en el Espíritu, los ríos de agua vivía empujarán todos los desechos, limpiando tu casa. 

Ahora bien, la limpieza podría no estar realizada durante la noche, pero será terminada si perseveras. Comienza dentro de ti y se extiende hacia afuera hasta que veas señales visibles de tu milagro. Tú sabes, cuando ellos empezaron a limpiar el templo desde adentro, nadie de afuera pudo ver lo que estaba pasando adentro. Tomó un tiempo antes de que pudieran ver limpieza en el exterior. Tomó un tiempo antes de que el templo fuera limpiado tanto adentro como afuera. 

No Permitas Que El Diablo Cierre Tu Boca 

¿Qué nos enseña esto acerca de nuestras propias vidas? Nos muestra que la primera cosa que debemos de hacer es abrir las puertas de nuestros templos. Aprendimos que la puerta es nuestros labios o nuestras bocas. El Salmo 141:3 dice: “Pon guarda a mi boca…”. ¿En todos los ataques del diablo contra ti, ha logrado cerrar tu puerta? ¿Está la puerta de tu templo cerrada? 

Podrías estar en una situación en la cual los ríos han dejado de fluir en tu vida. Esto ha permitido que los ladrones estén robándote. Sientes que no tienes poder para resistirlo. Mirando hacia atrás, podrías recordar que hubo un tiempo cuando permitiste que los ríos dentro de ti se soltaran. Caminabas en fe. Si estabas enfermo, sabías que te mejorarías. Pero en alguna parte del camino, el diablo logró cerrar tu boca. Él logró cerrar tu puerta. 

El que habla en lenguas se construye y repara a sí mismo. 

No me interesa cuál fue la razón, pero tu boca estaba atascada. Un demonio espiritual llamado Acaz cerró la puerta. Pero como el rey Ezequías, ¡abre la puerta otra vez! ¡Estás eliminando todos tus desechos y los ladrones con los ríos de agua viva por la oración continua en el Espíritu! 

No es de extrañar que en el día del Pentecostés, la primera cosa que hizo Dios fue abrir las puertas. Hechos 2:4 establece: “Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen”. Una vez que el Espíritu Santo los hizo templos vivientes, Dios los hizo casas de oración y poder. Pedro predicó un poderoso sermón y 3,000 personas fueron salvadas. 

También en 1 Corintios 14:2, vemos que “Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios”. No es de extrañar que el diablo quiera detenerte de abrir la puerta. No es de extrañar que el diablo quiera detenerte de hablar en lenguas. ¡Porque tú no les estás hablando a hombres, tú le estás hablando a Dios! el hombre no entiende lo que estás diciendo. Tú mismo, un hombre, tampoco entiendes. Pues no es por tu estimulación intelectual. Es por Dios. 

Ahora bien, algunos de ustedes que le encantan confiar en sus mentes para tomar decisiones y para analizar las cosas, podría no ver el valor de la oración en lenguas porque el lenguaje no tiene ningún sentido. Para ti, el mayor problema es tu mente—necesitas entender con tu mente antes de aceptarlo. Pero 1 Corintios 14:14 dice: “Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto”. Así que tienes que darte cuenta de que cuando te estás comunicando con Dios en el Espíritu, tu entendimiento o mente no puede ayudarte. Será infructuoso. Esa es justamente la manera de Dios, y tienes que hacerlo a la manera de Dios. 

Habla En Lenguas Y Repara Tu Cuerpo 

1 Corintios 14:4 establece: “El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia”. Ahora bien, no hay manera en que puedas edificar a la iglesia sin primero edificarte a ti mismo. La palabra “edificar” en el griego es oikodomeo, el cual significa “construir una casa”. Así que, quien habla en lenguas está construyendo una casa. El Diccionario Bíblico Thayer y Smith, también describe la palabra “edificar” como “reparar”. Esto significa que tú estás construyendo y reparando la casa cada vez que hablas en lenguas. En otras palabras, ¡cada vez que oras en el Espíritu, te estás construyendo y reparando a ti mismo! 

Podrías decir: “Pero, Pastor Prince, pienso que cuando un cristiano habla en lenguas, el edifica su espíritu”. Bueno, la Biblia no dice que el que habla edifica su espíritu. Dice que el que habla se edifica a “sí mismo”. ¡Esto significa su entero “ser”—espíritu, alma y cuerpo! Así que quien habla en lenguas edifica y repara su cuerpo también. ¿Qué acerca de la mente? Tu mente es parte de tu alma. Tu “ser” incluye tu mente. Así que puedes reparar y construir tu mente a medida que hablas en lenguas. ¡Y cualquier parte de ti que está siendo reparada, el Espíritu Santo hará un mejor trabajo que los mejores doctores del mundo! 

Mientras más ores en lenguas, estarás más consciente de la morada del Espíritu Santo. Ora en lenguas cada vez que puedas y tan frecuente como puedas. Hazlo en la regadera, mientras estás manejando a tu trabajo o cuando estés trotando. Recuerda que puedes orar para tus adentros cuando estés en un lugar concurrido. ¡No tienes que orar en voz alta y asustar a las personas! 

Dios quiere que tú abras tu puerta. Y Él te está diciendo: “Prepárate para la manifestación”. Expulsará a todos los ladrones que te han estado robando tu vigor y tu fuerza. Jesús dijo en Juan 10:10 “El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir…”. ¡No toleres a los ladrones, porque Jesús no lo hizo! 

Párate Fuerte En La Armadura De Jesús 

Sí, es verdad que el diablo trata de robarte las bendiciones de Dios, pero Jesús te ha dado Su armadura. De hecho, Pablo averiguó acerca de la armadura en Isaías 59:14-18 

Y el derecho se retiró, y la justicia se puso lejos; porque la verdad tropezó en la plaza, y la equidad no pudo venir. Y la verdad fue detenida, y el que se apartó del mal fue puesto en prisión; y lo vio Jehová, y desagradó a sus ojos, porque pereció el derecho. Y vio que no había hombre, y se maravilló que no hubiera quien se interpusiese; y lo salvó su brazo, y le afirmó su misma justicia. Pues de justicia se vistió como de una coraza, con yelmo de salvación en su cabeza; tomó ropas de venganza por vestidura, y se cubrió de celo como de manto, como para vindicación, como para retribuir con ira a sus enemigos, y dar el pago a sus adversarios; el pago dará a los de la costa. 

Cada pieza de la armadura que Pablo nos anima a ponernos fue la que el mismo Señor se puso para cumplir venganza sobre Sus adversarios., para ejercer justicia y para proteger la rectitud. En otras palabras, cuando te pones la armadura de Dios, el Señor le pagará al diablo por todo lo que te ha hecho. ¡Así que la próxima vez, él lo pensará dos veces antes de venir contra ti! 

Mi amigo, permite que la verdad de Dios brille dentro de cada área de tu vida y la oscuridad se desvanecerá. Camina en el regalo de la justicia y, como dice Pablo en Romanos 5:17, reinarás en vida. Descansa seguro en plena certidumbre de Su salvación, teniendo solamente una confiada expectación de que cosas buenas vendrán. Protégete a ti mismo con el escudo, el cual es la fe en Su fe, la cual nunca falla. Concuerda con la Palabra de Dios al decirla en voz alta. Y ora en lenguas en todo tiempo con toda perseverancia. 

¡Habrá tiempos cuando ores en lenguas y sentirás el poder de Dios! Pero también, habrá tiempos cuando no sentirás nada. Habrá tiempos en que no sentirás que está fluyendo. Y entonces es cuando tienes que perseverar. El diablo te dirá: “Nada está pasando. Tú lo estás inventando. No es nada más que galimatías”. ¡Pero persevera y tus lenguas fluirán en poder! 

Dios nos ha dado Su armadura para hacernos fuertes en Él y en el poder de Su fuerza, ¡así que póntela hoy!

lunes, 5 de octubre de 2020

Guerra Espiritual - Joseph Prince - Capitulo 8



Capítulo 8 
La Espada Del Espíritu 

“Y tomad… la espada del Espíritu, Que es la Palabra de Dios” 
Efesios 6:17 

La Palabra de Dios es más Cortante que Cualquier Espada de Doble Filo 

La espada del Espíritu es la Palabra de Dios. ¿Sabías que es una de las armas en la armadura de Dios que es ofensiva? (La otra es la oración en el Espíritu). El cinturón sostiene todas las cosas juntas. Tu coraza te protege el corazón. Tus zapatos protegen tus pies. Tu casco protege tu cabeza. Tu escudo protege tu ser entero. Pero tu espada es para atacar. Por eso es tan importante. 

Si has servido en el ejército, debes saber cuán importante es el rifle. Pasé cierto tiempo en el ejército. Una de las primeras cosas que te enseñan en el ejército, hombre, ¡es que tu arma—para mí fue una M16—es como tu esposa! Te muestras tu M16 y dicen: “¡En el tiempo que estés en el ejército, esta es tu esposa!” Te digo, ¡nunca tuve que limpiar y aceitar a una “esposa” tanto! ¡Y gracias a Dios de que mi esposa Wendy no necesita tanto mantenimiento! 

Pero si eres un soldado atorado detrás de las líneas enemigas, y has perdido tus botas, casco y aun tu uniforme, si todavía tienes tu M16, puedes sobrevivir. Con tu M16, aun puedes dispararle al enemigo. ¡Aun si estás vestido parcamente, puedes seguir peleando! ¡El enemigo se morirá riéndose de ti! 

Así que la espada del Espíritu es nuestra arma ofensiva. El escritor de este pasaje de la armadura de Dios, el apóstol Pablo, presento muchos vistazos modernos. Uno de ellos está en Hebreos 4:12 (creo que Hebreos fue escrito por Pablo). Él dice: “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”. Los cristianos frecuentemente dicen que la Palabra de Dios es una espada de dos filos. De hecho, la Biblia dice que es más cortante que cualquier espada de doble filo. 

La Palabra de Dios es precisa y extremadamente poderosa. ¡Puede cortar al diablo en pedazos! 

Ahora bien, ¿qué puede hacer una espada de dos filos? Bueno, puede cortar en ambos lados porque la hoja tiene dos lados afilados. Pero regresando a los días de Pablo, nada existía en el las armas físicas que fueran más filosas que cualquier espada de doble filo. Sin embargo, hoy día, hay algo más cortante que una espada de doble filo. Se llama laser. Un láser corta por todos lados y en cualquier dirección. 

En el reino espiritual, la Biblia—La Palabra de Dios—es más filosa que cualquier espada de dos filos. La Biblia es para el mundo espiritual lo que el láser es para el mundo físico. Es una herramienta precisa y extremadamente poderosa. ¡La espada que es la Palabra de Dios puede cortar al diablo en pedazos! 

Jesús Usó la Palabra Escrita 

Para aprender cómo usar esta arma prácticamente, veamos al amo espadachín, Jesús. ¿Cuándo usó Jesús la espada? Él la usó cuando fue atacado por el diablo en el desierto. ¿Cómo la utilizó? La utilizó al decirle al diablo: “Está escrito… está escrito… está escrito…” Verás, Jesús lo que la escritura enseña. Había memorizado las escrituras. Y cuando el diablo vino contra Él, Él pudo decir: “Está escrito…” 

Ahora bien, si la espada es la Palabra de Dios y la Palabra de Dios algunas veces nos viene directamente a través del Espíritu Santo hoy día, entonces podríamos suponer que usamos la espada contra el diablo al decir: “Diablo, Dios acaba de decirme esto en esta mañana…” 

Los carismáticos son muy famosos por decir cosas como: “Sabe, esta mañana, Dios me dijo…” y “Justo ahora, Dios me dijo…”. Pero Jesús no habló de esta manera. Cuando Él enfrentó al diablo en el desierto, Él no le dijo: “Justo ahora, Mi Padre me dijo…”. Él tenía buenas razones para decirle al diablo lo que Su Padre acababa de decirle después de que fue bautizado en el río Jordán: “Tú eres mi Hijo amado” (Mateo 3:17). Pero Jesús no recurrió a eso. Él no recurrió a la Palabra hablada de Dios. En lugar de eso, recurrió a la Palabra escrita de Dios. Tres veces Él dijo: “Está escrito”, no dijo “Está dicho”. Él dijo lo que la escritura decía. Él citó directamente a lo que ya estaba escrito en las escrituras. 

Ahora bien, si el Hijo de Dios tuvo que decir: “Está escrito…” para superar al diablo, ¡cuánto más tú y yo deberíamos de citar la Palabra escrita de Dios! ¡Y cuánto más tú y yo deberíamos memorizar las escrituras en preparación para la batalla con el reino espiritual! 

Podrías aún preguntar: “Pero, ¿cómo podemos aplicar las escrituras, Pastor Prince?”. Bueno, te voy a enseñar porque esta es la parte más en el uso de la espada. Esta es la parte que el diablo quiere que pierdas. 

Empecemos con algunas promesas del Salmo 91:1-4 

El que habita al abrigo del altísimo morará bajo la sombra del omnipotente. Diré yo a Jehová: Esperanza mí y castillo mío; mi Dios en quien confiaré. Él te librará del lazo del cazador, de la peste destructora. Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad. 

¿Cómo aplicas la espada de la Palabra de Dios en tu vida? Digamos que te despiertas una mañana y lees el periódico. La historia principal establece que uno de cada cinco hombres a la edad de los 50 años tendrá XYZ enfermedad. ¡Zas! El diablo te acaba de lanzar un dardo de fuego. Nunca sabes cuán sus dardos son disparados hacia ti. Estás mirando un programa de la televisión y el presentador dice: “¡Esta región puede esperar una gran terremoto dentro de los próximos cinco años!” ¡Zas! El diablo te acaba de lanzar otro dardo de fuego. 

Cuando eso pase, es tiempo de declarar: “Está escrito, ‘Él te ¡Estás conteniendo el ataque del diablo con la espada de la Palabra de Dios! ¡También estás desviando sus dardos de fuego y protegiendo tu corazón con el escudo de la fe! 

He aquí otro escenario: Acabas de regresar del funeral de un amigo cristiano quien murió de una enfermedad. Ella tenía la misma edad que tú. Por cierto, frecuentemente no sabemos toda la historia de cómo y por qué un cristiano muere. Por ejemplo, hay cristianos quienes quieren morir para ir a casa para estar con el Señor. Somos responsables de nuestras propias vidas. Pero una cosa que sabemos es que Dios nos ama y desea que vivamos vidas largas y saludables (Salmo 91:16). 

Libera la Palabra desde tu boca y cambia su poder latente en un poder efectivo. 

Ahora bien, cuando sales del servicio fúnebre, estás solo, y justo ahí, el diablo te lanza un pensamiento: “Tú sabes, ella era una cristiana muy espiritual, a una cristiana muy amable, una cristiana maravillosa…”. Él te lanza otro dardo de fuego: “Si le pasó a ella, te puede pasar a ti también”. Ahora bien, el miedo comienza a insinuarse. ¿Qué deberías de hacer? Debes decir: “Está escrito: ‘Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; mas a ti no llegará’.” (Salmo 91:7). ¡Contrarresta los movimientos del diablo con la espada de la Palabra de Dios! 

La Palabra Es Para Ser Hablada 

Mi amigo, no es suficiente saber la Palabra de Dios en tu corazón. Debes de decirla. ¡Ahí es cuando el poder latente se convierte en poder efectivo! Jesús, en el desierto, no solo pensó en las escrituras o la murmuró en Su cabeza. Él dijo la escritura en voz alta. 

Puedes memorizar miles de pasajes bíblicos, pero si no aprendes a decir: “Está escrito…”, en realidad, no liberarás la Palabra. Hasta que la Palabra sea liberada desde tu boca, no habrá poder eficaz, sólo poder latente. En otras palabras, hasta que la Palabra salga de tu boca, sólo está el poder yaciendo inactivo dentro de ti. Tienes que hablarlo. Cuando lo hablas, es como si Dios estuviera hablando. La Palabra de Dios en tu boca es como si Dios hablara. 

He aquí otra situación en la que te pudieras encontrar: Te despiertas un día y, no sabes por qué, pero empiezas a pensar en tus padres y abuelos quienes murieron por una enfermedad en particular. De alguna manera, el pensamiento comienza a invadirte. Los miedos son irracionales, pero aun así te invaden. Un pensamiento entra en tu mente: “¡Morirás de la misma enfermedad! ¡Morirás joven! ¡Es una maldición generacional!” ¿Qué deberías de responder? Cita el Salmo 91:16 en voz alta: “Esta escrito, ‘Lo saciaré de larga vida, y le mostraré mi salvación’.” Habla la palabra en tu miedo. 

Usa la espada del Espíritu contra el diablo y él conseguirá ser marcado todo el tiempo. 

He descubierto que no puedes razonar con el miedo. No lo puedes analizar. Hay algunos miedos que vienen a mi mente y digo: “Joseph Prince, ¿cuál es la probabilidad de que esto pase?” Pero eso no ayuda. Los miedos están aún ahí. Y digo otra vez: “Vamos Joseph Prince, nunca te pasará a ti”. Pero los miedos permanecen. Así que no puedes razonar con el miedo. Debido a que nuestra guerra es espiritual, la única manera para derrotar al miedo es hablando la Palabra de Dios al miedo diciendo: “Está escrito, ‘Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio’.” (2 Timoteo 1:7). 

Necesitas memorizarlo. Es una escritura poderosa. No me importa qué clase de miedo venga contra ti. Puede ser un temor de envejecer, miedo de una enfermedad en particular, miedo de perder el trabajo, miedo a fallar… Cualquiera que se tu miedo, usa la espada de la Palabra de Dios. Declara: “Está escrito, ‘Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio’.” 

Cuando hablas Su Palabra, verás que en realidad es más filosa que cualquier espada de doble filo. En Apocalipsis, cuando Juan vio al Señor, él dijo esto: “de su boca salía una espada de doble filo” (Apocalipsis 1:16). En el griego, es “una espada de doble-boca”. ¿Por qué? Porque la Palabra deja la boca de Dios primero, y después deja la nuestra. ¡Ahí es cuando se convierte en una espada de doble filo! ¡Ahí es cuando se convierte poderosa! Cuando tú hablas Su Palabra, cuando estás de acuerdo con ella, se convierte en una espada de doble filo. Algunas veces, tendrás que decirla varias veces. Algunas veces, tendrás que decirla en la mañana, en la tarde y otra vez en la noche. Si el diablo quiere pelea, ¡vamos a darle una! ¡Usa la espada del Espíritu contra él y conseguirá ser marcado todo el tiempo! Hay algo con la espada del Espíritu que al diablo no le gusta. Él no anda vagando alrededor de la Palabra de Dios mucho. Le recuerda a alguien— ¡a Jesús! ¡Y Jesús le recuerda que ha sido derrotado! 

Una Escritura Para Cada Necesidad 

Hay muchos pasajes bíblicos poderosos para cada área de necesidad. Si tienes problemas financieros, ve a la Biblia, toma tu cuaderno y escribe pasajes bíblicos de finanzas. Encontrarás pasajes como: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19). Aún si tu jefe te cesa, di: “Mi Dios suplirá todas mis necesidades de acuerdo a Sus riquezas”. No es de acuerdo a las riquezas de tu jefe. Tu jefe no es tu fuente, ¡Dios lo es! Si tu jefe es tu fuente, entonces eres muy pobre. Si Dios es tu fuente, ¡entonces eres muy rico! Si Dios es tu fuente, ya no estarás temeroso de perder tu empleo. Y tendrás tal confiada expectativa de lo bueno, que si pierdes el trabajo, sabes que Dios tiene uno mejor esperando por ti. 

Recientemente tuve un caso malo de “jetlag” (desorientación después de un viaje largo en avión). Ahora bien, esto fue una guerra espiritual, porque era la primera vez que experimentaba un “jetlag”, ¡y fue muy malo! Wendy lo tuvo también. Ambos estábamos tan cansados. Sin embargo, no podía dormir. Así que memoricé las escrituras. Cité el Salmo 4:8 antes de irme a la cama: “En paz me acostaré y así mismo dormiré; porque solo tú Jehová, me haces vivir confiado”. Y también cité Proverbios 3:24: “Cuando te acuestes, no tendrás temor, sino que te acostarás, y tu sueño será grato”. 

Dije esas escrituras en voz alta a medida que me acostaba: “Está escrito, ‘… te acostarás, y tu sueño será grato’.” Después de un momentito, me adormecí, y comencé a decir con dificultad: “Tu sueeeñooo será graaaatoooo. Tu sueeeeñoooo será graaatoooo”. Entonces, se convirtió sólo en: “Graaaatoooo… graaaatoooo”. Tú sabes, me quedé dormido ¡y fue uno de mis más dulces sueños que había tenido jamás! 

Las Palabras de la Biblia son tan poderosas. Están tan preñadas con poder porque esas palabras vienen de la misma fuente que creó los cielos y la tierra. Cuando declaras las escrituras en voz alta, la Palabra de Dios pelea por ti. El diablo no tiene defensa contra la Palabra de Dios. Él no tiene defensa contra la espada del Espíritu. ¡Lo corta por todos lados! 

Y hay una promesa en la Biblia para cada necesidad. Escríbelas, memorízalas y decláralas. Si gustas, puedes comenzar a citar cada escritura diciendo: “Está escrito…” 

Si estás preocupado por tu familia, busca escrituras de la vida familiar. Por ejemplo, Proverbios 11:21 dice: “… Mas la descendencia de los justos será liberada”. Salmos 128:3 dice: “Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu casa; tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa”. Si el diablo te dice: “¡Morirás joven!” tu respuesta debe ser: “Está escrito ‘Lo saciaré de larga vida, y le mostraré mi salvación’.” (Salmo 91:16). 

Si estás experimentando miedo—por ejemplo, puedes tenerle miedo a tu jefe—Hebreos 13:6 dice: “… El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre”. Si te levantas en la mañana y sientes como si algo malo fuera a suceder en ese día, declara: “Está escrito, ‘Este es el día que ha hecho el Señor; me gozaré y me alegraré en él” (Salmo 118:24). 

Sigue así y haz tu tarea. La Biblia está llena de poderosas escrituras. Encuentra escrituras que te hablen y escríbelas en un cuaderno o en tarjetas. Memoriza las escrituras y dilas fuerte. Yo busco escrituras que me hablen y las escribo en tarjetas. ¡Las llevo conmigo a dondequiera que voy! 



domingo, 4 de octubre de 2020

Guerra Espiritual - Joseph Prince - Capitulo 7



Capítulo 7 
El Yelmo de la Salvación 

“Y tomad el yelmo de la salvación” 
Efesios 6:17 

La Esperanza Es Una Confiada Expectación De Lo Bueno 

Ahora bien, veamos el casco de la salvación. Algunos de ustedes podrían pensar: “Soy salvo por medio de Cristo, así que ya tengo la parte del casco bajo control”. Pero en la Biblia, salvación no es sólo acerca de haber sido salvados del infierno. Eso es sólo el principio. En el griego, la palabra “salvación” también se refiere a preservación, integridad, salud y prosperidad. 

En 1 de Tesalonicenses 5:8, el apóstol Pablo dice: “Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo”. Así que, ¿qué es “esperanza”? En la Biblia, esperanza es una positiva o confiada expectación de lo bueno. Hoy día, usamos la palabra esperanza tan superficialmente. Las personas usan la palabra todo el tiempo, diciendo: “Espero en realidad que no me cesen del trabajo” o “Espero en realidad que tenga buena calificación en mi examen”. Frecuentemente, en nuestras conversaciones generales decimos: “Espero que no” o “Espero que sí”. Esta clase de esperanza significa que no estás totalmente seguro de algo. Pero el significado bíblico de esperanza es una positiva o confiada expectación de lo bueno. Así que cuando Dios dice: “Ten esperanza”, Él desea que tú tengas una confiada expectación que cosas buenas sucederán. 

¿Sabes qué va a suceder en tu vida en esta semana? Probablemente no lo sabes. Pero Dios desea ponerte el casco de la salvación al tener una confiada expectación de que cosas buenas sucederán esta semana. Que sepas en tu corazón y declares con tu boca que va a ser una buena semana, durante la cual verás la preservación, integridad, salud y prosperidad de Dios. Cuando tienes esta clase de actitud, realmente te estás poniendo el “yelmo de la esperanza de la salvación”. 

Cuando las personas me preguntan: “Pastor Prince, ¿cómo será su semana?” mi respuesta es: “Bueno, ¡Será grandiosa!” ¿Soy un profeta? No, no soy profeta. ¡Pero sé que será una semana grandiosa en el nombre de Jesús! ¿Cómo lo sé? Porque Jesús no dijo: “¡De acuerdo a la voluntad de Dios te vendrá esto!” Él dijo: “Conforme a tu fe te será hecho” (Mateo 9:29). Él dijo: “De acuerdo a tu expectación, esto vendrá sobre ti”. 

Aquellos de ustedes que dicen: “Pastor Prince, este va a ser una semana muy floja, ¡sólo lo sé!”. Tiene razón. Y para aquellos de ustedes que dicen: “¡Va a ser una semana bendecida!”. También tienen razón. Cada uno de ustedes tendrá el tipo de semana que espera. Ahora bien, no estoy diciendo que cada día de la vida será un lecho de rosas si esperas lo mejor. Solo estoy diciéndote que incluso, aunque haya una tormenta, Jesús puede tarde la calma que necesitas. Él puede darte la paz que necesitas. Él dijo: “… En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33). Así que, ¡espera una semana bendecida! 

Recuerda, la esperanza de la Biblia no es diciendo: “Bueno, no sé qué obtendré, ¡pero lo espero! ¡Mantendré mis dedos cruzados!”. No, esa es la clase de esperanza del mundo. La esperanza bíblica es esta: ¡Una confiada expectación de lo bueno! 

La Biblia dice que tú estás usando el casco para proteger tu mente y guardar tus pensamientos. Si estás en problemas en este momento, cualquiera que sea el problema, puedes ponerte el casco de la esperanza de la salvación. Recuerda, la salvación es más que solo ser salvados del infierno. La salvación incluye sanidad, prosperidad y bienestar. Y tú tienes una confiada expectación que lo bueno viene hacia ti, que Dios desea verte atravesar esta situación que estás experimentando. Eso será algo temporal, es por eso que puedes tener una confiada expectación de lo bueno. 

Porque estás en Cristo, Dios te ve en toda la belleza, toda la gloria, toda la grandeza y toda la excelencia de Su Hijo. 

Tú podrías argumentar: “Pero Pastor Prince, ¿no es eso fe?” No, la fe habla del ahora. La fe es creyendo de que en este momento, tienes la respuesta de tus necesidades en Cristo aunque todavía no lo ves. La esperanza habla del futuro. La esperanza es una confiada expectación de lo bueno por venir. Es por eso que la Biblia llama a la gloriosa aparición de Jesús como “la esperanza bendita” (Tito 2:13). Tenemos la certeza de que sucederá, pero será en el futuro. La fe es en este momento. 

Asegúrate De Tu Salvación 

Debes de estar seguro de tu salvación. Hay muchos malos entendidos acerca de la salvación. Así que déjame decirte algunas verdades sobre la salvación. Jesús no vino a hacer buena a la gente mala. Jesús vino para hacer que las personas muertas vivieran. Todos nosotros estamos muertos en nuestros pecados, pero Dios nos amó tanto que no quiso tratar con nosotros tal como éramos. Así que Él envió a Su Hijo para morir en la cruz. Te tomó con todos tus pecados y te puso en Cristo. Así que ahora, cuando Dios te mira, ¡Él te ve en toda la belleza, toda la gloria, toda la grandeza moral y toda la excelencia de nuestro Señor Jesucristo! 

1 de Juan 4:17 dice que: “… pues como Él es [tiempo presente], así somos nosotros en este mundo”. Así es como podemos tener atrevimiento en el día del juicio. Desde ahora en adelante, debemos siempre de vernos a nosotros mismos en Cristo. Hemos encontrado un nuevo centro. Ya no estamos más en y por nosotros mismos. No estamos limitados por nuestros propios recursos. Estamos en Cristo. Y en Cristo, tenemos una nueva identidad. 

Ahora bien, quiero que entiendas esto: Cuando Jesús murió en la cruz, no sólo murió por nuestros pecados, ¡Él murió como nosotros! Cuando Él fue enterrado, Él fue enterrado por nosotros y como nosotros. Cuando Dios el Padre resucitó a Jesús de la muerte, para nunca más morir, Jesús estaba también resucitando como nosotros. No sólo por nosotros, sino como nosotros. Esta es nuestra nueva identidad. Justo como en un tiempo fuimos identificados con el viejo Adán, ahora somos identificados con el último Adán, el segundo Hombre. 

El Padre levantó a Jesús mucho más arriba que a Satanás, mucho más arriba de que todos los principados, mucho más arriba que todas las potestades, poderes y dominios, mucho más arriba de cada nombre que es nombrado en este mundo y en el mundo venidero. Él está arriba de cualquier otro. Y cuando el Padre hizo sentar a Jesús a Su mano derecha, el centro de todo el universo, ¿dónde encajamos nosotros? Bueno, ¡en realidad estamos sentados con Él! ¡Con Él, somos coronados con gloria y honor, mucho más arriba de Satanás y cada nombre que es nombrado! 

Y esa es la razón por la que el diablo no quiere que descubras todo acerca de la salvación. Él quiere que pienses acerca de ti mismo como alguien separado de Cristo. Él quiere que pienses que estás por tu propia cuenta. Él quiere que pienses que cuando obras bien, entonces estás con Cristo, pero cuando obras mal, estás separado de Cristo. Mi amigo, ¡la verdad es que tú estás con Cristo siempre! Sabiendo que te da el poder de hacer lo bueno. 

Las buenas nuevas es que una vez que estás en Cristo, nada puede separarte de Él y de Su amor. Romanos 8:35 dice: “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? ¡Estamos en Cristo para siempre! 

Siempre Espera Lo Mejor 

Ahora bien, Pablo dice: “Toma el Yelmo de la salvación”. Él quiere que tomemos el casco y lo usemos. Algunas personas tontamente van a la guerra sin sus cascos puestos. Ellos no entienden qué tan importante es esto. Ellos piensan que el casco lo encuentran en el camino. Cuando era joven, no entendía el por qué los soldados tenían que usar cascos. Los cascos se ven como cargas innecesarias. Pero ahora que soy mayor, ¡entiendo cómo el casco puede proteger tu cabeza y salvar tu vida! 

Así de importante es en la guerra espiritual. Cuando Irene vio a sus dos amigas platicando, pensó que estaban conspirando contra ella. Bueno, Irene no tenía su casco puesto. En el momento en que ella vio a sus amigas hablando, esperó lo peor. Si ella hubiera tenido el casco puesto, ella hubiera tenido una confiada expectación de lo bueno. Para eso es que el casco fue diseñado para nosotros—para capacitarnos para esperar lo mejor, para esperar que pasen cosas buenas. Y sólo puedes hacer eso si pasas tiempo en la Palabra de Dios. Sólo puedes tener una constante expectación de lo bueno si estás más consciente de la Palabra de Dios que de cualquier otra cosa. 

¿Has descubierto que cuando esperas cosas malas, cosas malas sucederán? Lo opuesto es verdad también: Espera buenas cosas y buenas cosas sucederán. Desafortunadamente, es parte de la naturaleza humana gravitar alrededor de malas noticias. Esto significa que la cabeza de muchas personas están denudas y expuestas. No tienen la sensatez de ponerse sus cascos. Cuando el teléfono suena en una hora avanzada, si las personas fueran honestas, ellas te dirían que su primera reacción sería pensar para ellos mismos: “¡Oh Dios, alguien me está llamando con malas noticias!”. Pero si tienes el casco de la esperanza de la salvación puesto todo el tiempo, cuando el teléfono suene a una hora avanzada, dirás: “¡Me pregunto quién tiene buenas noticias para mí a esta hora de la noche!”. 

Algunos de ustedes podrían estar en desacuerdo conmigo y diga: “Pastor Prince, nunca sabes qué esperar”. Bueno, en lugar de esperar que te pasen cosas malas, puedes esperar que te pasen cosas buenas. Después de todo, ¡tú eres un hijo del Dios viviente! ¡Dios te ama! ¡Hay un Salvador cuidándote! ¡Los ángeles van delante de ti! Hay más ángeles trabajando para ti que demonios trabajando en tu contra. Mayor es el que está en ti que el que está en el mundo (1 Juan 4:4). ¡Tienes muchas razones para ganar! ¡Tienes todas las razones para esperar que te sucedan cosas buenas! 





sábado, 3 de octubre de 2020

Guerra Espiritual - Joseph Prince - Capitulo 6



Capítulo 6 
El Escudo de la Fe 

Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. 
Efesios 6:16 

No Aceptes Pensamientos del Diablo 

El versículo comienza con las palabras, “Sobre todo”. Cuando ves las palabras “sobre todo”, significa que a lo que se está refiriendo es de suma importancia. En otras palabras, de todas las piezas de la armadura, el “escudo de la fe” es de capital importancia. 

El escudo de la fe puede “apagar todos los dardos de fuego” que el maligno nos arroja. ¿Qué son los dardos de fuego? Ellos son pensamientos. Cuando el diablo te los lanza, los puedes apagar o aceptarlos. Si los aceptas, entonces el diablo puede hacer irrupción en tu vida. 

¿Recuerdas la ilustración de Irene y sus dos amigas las cuales le prepararon una fiesta de cumpleaños? De esa ilustración, aprendimos que el diablo lanza pensamientos a nuestra mente para engañarnos. Pobre Irene, pensó que sus amigas estaban conspirando en su contra, cuando en realidad, ¡estaban conspirando para bendecirla! Desafortunadamente, Irene aceptó esos dardos de fuego del maligno. 

No se trata de tener fe en tu fe, se trata de tener fe en Su fe. 

Cuando aceptamos los pensamientos que él nos lanza, está capacitado para instalar en nosotros temor, auto-compasión, condenación, sentimientos de rechazo, sentimientos de traición, y así sigue. Por ejemplo, se presenta un síntoma en tu cuerpo. El diablo te lanza un pensamiento: “¡Es cáncer! ¿Recuerdas que tu abuelo murió de esa enfermedad?”. Si aceptas este pensamiento y comienzas a dispersarlo, comenzarás a temer. 

¡No los aceptes, mi amigo! Efesios 6:16 dice que el escudo de la fe te ayudará a apagar todos los dardos de fuego del maligno. Así que, ¿cómo debes reaccionar? Bueno, tu parte es, simplemente, sostener el escudo de la fe en alto para apagar los dardos de fuego que vienen hacia ti desde el norte, el sur, el este y el oeste. No tienes que preocuparte de dónde vienen los pensamientos dardos. No tienes que preocuparte de cuántos dardos te han lanzado. Todo lo que tú tienes que hacer es sostener el escudo de la fe en alto porque apagará todos los dardos, no algunos cuantos. 

La pregunta principal con la cual tienes que lidiar es esta: ¿Estoy viviendo en fe? ¿Estoy actuando en fe? Pero no se trata de tener fe en tu fe, se trata de tener fe en Su fe. ¿Cómo funciona la fe? Funciona cuando sabemos qué tanto nos ama Dios (Gálatas 5:6). Los dardos de fuego lanzados a nosotros por el diablo están diseñados para contrarrestar las piezas de nuestra armadura. Los dardos tratan de detenernos de confiar en la verdad de Dios. Tratan de detenernos de creer en nuestra justicia en Cristo. Tratan de detenernos de caminar en paz. Pero a medida que sepas que estás viviendo en fe, no tienes que preocuparte de dónde vienen los dardos de fuego porque ellos serán apagados. 

El apóstol Pablo frecuentemente usa imágenes de guerra en sus escritos. Aquí, él está imaginando una batalla futurista también. En muchas películas de ciencia ficción como la Guerra de las Galaxias, la nave espacial más grande por lo regular, tiene un escudo invisible alrededor de ella. Cuando es atacada por sus oponentes, el rayo laser simplemente rebota en el escudo invisible. La única manera de apagar el escudo es saboteando a la nave desde adentro. 

Somos un poco parecidos a estas naves espaciales. Nuestro escudo invisible es nuestra fe. Y el diablo trata de tirarlo atacándonos desde adentro con pensamientos y acusaciones. Y si comenzamos a creer esos pensamientos, nos quedamos sin la protección del escudo y los dardos de fuego nos pueden golpear y causarnos daño. Pero si vives en fe, entonces estás protegido de los dardos de fuego del diablo. Si tu escudo de fe está en algo, no me importa cuántos miles de dardos de fuego te sean lanzados y de qué dirección, porque el escudo apagará todos los dardos. 

Ahora bien, algunos cristianos hacen lo opuesto. ¡Ellos llevan un escudo de dudas y apagan todas las bendiciones de Dios! Así que asegúrate de que tu escudo es un escudo de fe, no de dudas. 

‘Descansa En Mi Fe’ 

No hace mucho tiempo atrás, tuve una condición de la piel crónica. Un día, le dije a Dios: “Creo que este dolor se irá de mí ahora”. 

Entonces, el Señor me habló y me dijo: “Hijo, ¿se ha ido?” 

“No, no se ha ido”, repliqué. 

Él me preguntó: “¿Crees que yo tengo fe para tu milagro?” 

“¡Claro que lo creo!”, le dije. 

Él me dijo: “Descansa en Mi fe”. 

Descansé en Su fe y ese día, ¡la condición desapareció de mi cuerpo! No sentí nada fuera de lo ordinario. No sentí el roce de las alas de los ángeles en mi cara. ¡Pero se fue! 

Verás, la fe es simple, así que no la hagas tan complicada. Algunos de nosotros estamos intentando tan duro tener fe o construir la fe que esa fe se convierte en nuestra fe. “¿Tengo suficiente fe? ¿He confesado suficientes pasajes bíblicos? ¿He confesado en fe? Tal vez tenga que hacer esto…” No, sólo deberías descansar en Su fe. Solo cree que Él tiene suficiente fe para tu milagro. Sólo cree que Él puede y que Él está deseando que tu milagro suceda porque Él te ama. Cuando ves Su gracia hacia ti, cuando mantienes tus ojos en Él y sólo crees en Él, ¡esa es fe sin que estés consciente de ella! 

Un domingo, durante uno de mis sermones de sanidad, una dama de nuestra iglesia estaba ocupada enviando mensajes de textos a su amiga quien estaba en casa. Los mensajes contenían los puntos y los pasajes bíblicos del sermón. También le dijo a su amiga que sólo creyera y confesara: “¡Por las llagas de Jesús, soy sanada!” Verás, su amiga tenía cáncer. Bien, su amigo leyó los mensajes de texto y confesó que por las llagas de Jesús, ella era sanada. Cuando ella fue a ver al doctor esa misma semana, ¡él no encontró ningún rastro de cáncer! Creo que ella fue sanada el mismo día que ella creyó que por las llagas de Jesús, ella era sanada. 

Ahora bien, ¡deseo que cada persona que está enferma pueda recibir la manifestación de su sanidad en estos días! Pero no siempre sucede tan rápido. Así que no puedo decirte cuánto tiempo tienes que confesar: “Por las llagas de Jesús, soy sanado” antes de que venga la manifestación de tu sanidad. Pero una cosa es segura: Es la Palabra de Dios y la Palabra de Dios no regresa a Él vacía. Si tienes que confesarlo por meses, entonces confiésalo por meses, sabiendo que Jesús tiene la fe para tu milagro. Sólo hazlo hasta que se manifieste tu sanidad. Hebreos 10:35-36 dice: “No perdáis vuestra confianza, que tiene grande galardón; porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa”. Y si tú confiesas la Palabra de Dios, simplemente descansa en Su fe, no la tuya. ¡Simplemente cree que Él tiene la fe para tu milagro! 

viernes, 2 de octubre de 2020

Guerra Espiritual - Joseph Prince - Capitulo 5



Capítulo 5 
El Evangelio de la Paz 

“Estad, pues, firmes…y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.” 
Efesios 6:14-15 

Descansa en Su Paz 

La siguiente pieza de la armadura es el evangelio de la paz. En Juan 14:27, dice: “Mi paz os dejo, mi paz os doy; no la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”. ¡Jesús, quien es el Príncipe de Paz, nos ha dado Su paz! 

Ahora bien, esta pieza de la armadura en particular, en realidad va en tus pies. Efesios 6:15 dice: “y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz”. Romanos 10:15 dice: “… ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!”. A muchos de nosotros se nos ha dado la oportunidad de compartir el evangelio con nuestros amigos y familiares. A eso es que se refiere la escritura. Tus pies siempre están listos para llevar las buenas noticias a las personas. ¡Es por eso que Dios dice que tus pies son hermosos! Estás calzando tus zapatos “evangelio de la paz”. 

¿Por qué el evangelio de la paz? Porque Dios sabe que es tan fácil para nosotros volvernos problemáticos en nuestras mentes y en nuestros corazones. Juan 14:27 dice: “… no se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”. Filipenses 4:6 dice: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias”. El diablo no puede manipular a un cristiano que se mantiene en paz. No puede hacerlo porque el mismo diablo no tiene paz. De hecho, él no descansa. Mateo 12:43 dice que los espíritus malvados andan buscando descanso, pero no lo encuentran. 

El diablo quiere turbar tu mente, traer problemas a tu corazón y agitar tus emociones. No te asombres que la Biblia dice en 1 de Pedro 5:8 que él anda como león rugiente, buscando a quien devorar. Pero el versículo anterior dice: “echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” (1 Pedro 5:7). Así que un cristiano que ejercita depositar todos sus cuidados al Señor no puede ser devorado por el diablo. 

En la guerra espiritual, es vital que te pongas tus zapatos del evangelio de la paz. Los soldados toman muy en serio sus pies y botas. De hecho, mantener sus pies saludables y sus botas en buenas condiciones es muy importante durante la guerra. Nunca sabes dónde te llevará. Podrías terminar peleando en un pantano o caminando días arriba y abajo en terreno escabroso. Y si no puedes caminar o correr porque tus pies están heridos, todo tu cuerpo estará en peligro cuando el enemigo ataque. 

Las botas también son útiles para aplastar escorpiones, culebras y cucarachas. Eso es lo que los creyentes deben de hacer. Lucas 10:19 declara: “He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará”. ¡Así que ponte tus botas espirituales! 

La Paz es Tu Árbitro 

De hecho, cuando caminas en paz, estás inconsciente, permitiendo a Dios guiarte. No necesitas ser inteligente para seguir a Dios. Frecuentemente, el Espíritu Santo nos guía por la presencia de paz, ya sea que haya paz o no la haya. Así es como he tomado decisiones para mi iglesia. Algunas cosas suenan razonables, pero si no tengo paz en mi espíritu acerca de ellas, no las hago. De igual manera, algunas cosas no suenan tan sabias, pero si tengo paz con respecto a ellas, las hago. 

La Paz que Jesús nos ha legado incluye bienestar, salud y prosperidad. 

Colosenses 3:15 dice: “Y dejen que la paz de Dios gobierne en sus corazones…”. La palabra “gobierne” en el griego significa “que sea un árbitro”. Así que en todas las cosas que hagas, permite que la paz de Cristo gobierne o decida como un árbitro. Todos hemos visto a los árbitros presidir partidos de tenis. Si el árbitro dice “fuera”, no hay manera de argumentar con él. Puedes gritar “adentro” todo el día y no valer. Puedes tirar tu raqueta al suelo como John McEnroe solía hacer, y gritar, “¡Estuvo adentro!”, pero el árbitro tiene la última palabra. Así que, permite que la paz de Cristo gobierne, o decida como un árbitro, en tu corazón. 

‘Mi Paz Te Doy’ 

Juan 14:27 dice: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”. Por años, no entendía completamente lo que la palabra “dejar” en realidad significaba en este versículo. Un día, estudié la palabra y encontré que no significa simplemente “permitir que se quede atrás” o “no llevar con uno”, como algunos dirían. “Muy bien, dejaré mi bolso aquí contigo”. No, la palabra en realidad significa “legar”. En otras palabras, Jesús está diciendo, “Te lego Mi paz a ti”. 

Pero, ¿qué significa la palabra “legar”? Un hombre moribundo podría tener a sus hijos reunidos alrededor de él así que él puede legar sus bienes o negocios a ellos. Eso es lo que “legar” significa—dar o dejar una herencia como testamento después de que uno muere. Así que cuando Jesús estaba cerca de morir en la cruz, Él nos legó nuestra herencia—Su Paz. No era cualquier paz. Jesús dijo: “Mi paz”. Literalmente era Su paz que Él nos legó. 

También descubrí algo más acerca del versículo. Siempre había pensado en la “paz” como “paz del corazón” o “paz mental”. Ahora bien, incluye todo eso, pero un día, el Espíritu Santo abrió mis ojos. Comencé a darme cuenta que Jesús estaba hablando a Sus compañeros judíos. Así que Él tuvo que usar la palabra hebrea “Shalom”. Él les dijo: “Shalom les dejo, Mi Shalom le lego a ustedes, no como el mundo la da, yo se las doy”. 

En la Concordancia Strong, encontramos que la definición de la palabra Shalom incluye “bienestar, salud, prosperidad”, no es paz en el sentido común. ¡La paz que Jesús nos dejó es literalmente Su salud y también prosperidad! Así que cuando Él dice, “Mi Shalom les dejo”, Él nos legó como una herencia, también Su propia salud y prosperidad. 

También busqué la palabra “paz” en el léxico griego y encontré que significa paz y descanso en contraste con disputa. E influenciado por la palabra hebrea “Shalom”, también significa un estado de salud, un estado de no problemas, bienestar imperturbable. Ahora bien, ¡me encanta esto! Dios quiere que estés en un perpetuo estado de Shalom. Eso es lo que Jesús nos dejó. Pero recuerda siempre que el diablo tratará de perturbar esa sensación de paz. 

Un día, mi esposa regresó de la escuela de nuestra hija a casa y me dijo que la maestra le acababa de informar que nuestra hija Jessica gozaba de perseguir a un niño en particular por toda la escuela. No solo eso, cuando ella atrapaba al niño, ella lo besaba. Yo dije: “¡Qué! ¿Mi niña de cuatro años está persiguiendo a un niño?” Inmediatamente me di cuenta de que mi corazón entró en conflicto. Ahora bien, yo ya le había compartido esta particular revelación sobre la paz a mi esposa. Así que cuando ella vio mi respuesta ansiosa, se volteó a mí y dijo: “¡No dejes que tu corazón se confunda!” Después que ella dijo eso, sentí que todo estaba bien. 

No mucho tiempo después de eso, asistí a la presentación del Día del Padre en el kindergarten de Jessica. Los niños estaban en el patio jugando cuando mi esposa vino hacia mí me dijo: “Querido, ¿ves a ese niño al que Jessica va persiguiendo? ¡Ese es el niño!” Miré largamente al niño. Vi a mi hija persiguiéndolo y él estaba corriéndose de ella. Tengo que admitir, ¡no me gustó para nada! ¡No quería que mi hija corriera detrás de ningún niño! Verás, ¡preferiría que los niños corrieran detrás de ella! 

De camino a casa, detuve el auto, me voltee a mi hija y dije: “Jessica, ¡ese niño es feo!”. Ella me miró con sus grandes ojos. Le dije: “¡Ni siquiera se ve como el Príncipe Encantador!”. Mi esposa me miró y meneó la cabeza. Antes de que el día terminara, me arrepentí delante del Señor. Dije: “Señor, siento haber llamado feo a ese niño”. ¿Puedes creer que incluso un pastor como yo pueda tener problemas por algo tan pequeño? Mi amigo, en las grandes o pequeñas cosas, Dios desea que caminemos en paz. 

Sanado de Insomnio, Ataques de Pánico, Sinusitis, Gastritis 

Por nueve años, un hombre de nuestra iglesia fue afligido por el insomnio. Por nueve largos años, no pudo dormir. Su doctor le dio pastillas para dormir. Él tomaba tres pastillas y obtenía una o dos horas de sueño. Entonces, se despertaba y no era capaz de volver a dormir. Así que tomaba más pastillas. Terminó tomando seis pastillas cada noche y se volvió adicto a ellas. 

Todo comenzó cuando él fue despedido en 1995 y no pudo encontrar un trabajo permanente después de eso. Sin un trabajo decoroso, no pudo proveer bien para su familia y eso lo estresó. 

Entonces, padeció una mala sinusitis, con mocos atrapados detrás de sus pómulos y no las podía despejar. Así que tuvo tres operaciones para resolver el problema, pero no mejoró. Le dejó una infección constante en sus mejillas y tenía que tomar antibióticos muy caros para despejar la infección. También tuvo que visitar el hospital regularmente para drenar sus mocos. ¡Su dinero también estaba siendo drenado! 

Debido a los antibióticos que estaba tomando, comenzó a padecer de gastritis. Su nivel de estrés se incrementó y simplemente no podía dormir naturalmente. Un psiquiatra dijo que él estaba sufriendo de estrés y depresión, y le dio más pastillas. ¡Cada día, se tomaba más de 30 tabletas para la depresión, estrés, insomnio, gastritis, pánico e infección! 

Estando en bancarrota, entró al negocio de la construcción, esperando que la situación pudiera mejorar. No sucedió. Tenía más estrés en el trabajo y comenzó a desear morir mientras dormía. Entonces, comenzó a tener ataques de pánico. Cada vez que venían, él no podía dejar su casa, manejar o hacer cualquier otra cosa. Su esposa tenía que quedarse en casa para cuidarlo. Así que su familia sufría también. Y aunque no comía bien, extrañamente, comenzó a ganar mucho peso. ¡Se infló de 46 kilos a 56 kilos! 

Entonces, en Abril de 2003, él sintió que el Señor le estaba diciendo que hablara en lenguas. Él obedeció y comenzó a orar en lenguas regularmente, aunque él solo podía pronunciar unas cuantas sílabas al principio. 

Él me dijo: “Pastor Prince, en el momento en que comencé a hablar esas pocas sílabas en lenguas, ¡sentí descanso!”. Él dijo que esa sensación de paz lo inspiró para orar aún más en lenguas. Mientras más oraba en lenguas, más paz sentía. Así que siguió orando en lenguas. El problema de sinusitis comenzó a aclararse y también fue sanado de la gastritis. 

Este hombre me dijo: “Cada día, hice dos cosas: Oré en lenguas y escuché las cintas de sus sermones”. Cada vez que él se atrevía a manejar a algún lugar cercano, ponía las cintas en su auto. 

Poco a poco, el miedo y los ataques de pánico también lo dejaron. ¡También comenzó a tener sueño de calidad sin píldoras para dormir! El Señor, incluso, le enseñó cómo tenía que comer—dos comidas al día, pero que comiera lo que quisiera. ¡Hoy día, él recuperó su peso normal y su talla de cintura! 

Entonces, el Señor lo dirigió a comenzar un negocio. Debido a que su empleo anterior le había producido más estrés y ansiedad, él estaba renuente a regresar al mismo empleo. El Señor le preguntó: “¿Qué tienes en tu mano?” 

Él respondió: “No tengo nada en mi mano, excepto mi habilidad y pasión para reparar computadoras”. 

El Señor dijo: “¡Eso es lo que hay en tus manos!” 

Así que comenzó a proveer un servicio de reparación de computadoras. Hoy día, su negocio está floreciendo y es bendecido financieramente. También es bendecido con buena salud. Y es capaz de pasar tiempo de calidad con su familia. ¡Su esposa dice que ella ha encontrado a un nuevo esposo, y sus tres hijos dicen que ellos han encontrado a un nuevo papi! 

Este hombre aprendió a encontrar descanso y permanecer en paz. ¿Cómo? En Isaías 28:11-12, dice: “Porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablará a este pueblo, a los cuales él dijo: Este es el reposo; dad reposo al cansado; y este es el refrigerio…”. Este es uno de los pocos pasajes del Antiguo Testamento que se refiere a hablar en lenguas. E Isaías llama el hablar en lenguas como el “reposo” y el “refrigerio”. Cuando ese hermano sufrió ataques de pánico y no supo qué hacer, él solamente oró en lenguas. Y el Espíritu Santo provocó una paz sobrenatural que guardó su corazón. 

Solo Jesús Da Paz Duradera 

Ahora bien, el mundo también promete paz. El mundo dice: “Si tú escuchas música suave de la nueva era, baja las luces, quemas cierto incienso y practicas meditación, también te sentirás en paz”. 

Pero, ¿adivinas qué? Es solo emocional. Una vez que la música se apaga, una vez que el incienso deja de arder y las luces se encienden otra vez, la paz termina. ¿Por qué? Porque es una paz externa, no una paz interna. 

Sólo Jesús da verdadera y duradera paz interior. Y la paz de Jesús es fuerte, continua y no se turba con las circunstancias externas. Si tu paz es afectada por circunstancias externas, entonces no es paz. 

Pedro supo lo que la verdadera paz era. Él fue arrestado, puesto en prisión y atado a dos cadenas. Pero, “… pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él” (Hechos 12:5). Creo que esto significa que la iglesia estaba orando en lenguas por él. Ellos oraron constantemente por su liberación. Esa noche, mientras Pedro estaba durmiendo: “… un ángel del Señor se presentó, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se la cayeron de las manos.” (Hechos 12:7). Verás, ¡Pedro debió de estar en un sueño profundo para que el ángel tuviera que golpearlo para despertarlo! Este ángel—este ser celestial—vino de la presencia de Dios en respuesta a la oración, ¡y el hombre estaba durmiendo en la noche de su juicio y su posible ejecución! ¡Eso es paz verdadera, amigo! 

Algunos de ustedes no pueden dormir en la noche anterior a una presentación en el trabajo. Algunos de ustedes no pueden dormir la noche anterior a recibir el diagnóstico del doctor. ¡Pedro estaba cerca de ser enjuiciado y probablemente ejecutado el día siguiente, sin embargo pudo dormir tan bien! ¡Si él hubiera dependido en aceites perfumados de aromaterapia, no hubiera encontrado paz porque la prisión hubiera estado apestosa! ¡Si él hubiera dependido en la suave música de la nueva era, no hubiera encontrado la paz porque hubiera escuchado los gruñidos y maldiciones de los prisioneros! 

No, Pedro descansó en la paz que Jesús le legó, y durmió pacíficamente. Esto me recuerda a otro Hombre quien durmió en un barco en medio de una gran tormenta (Marcos 4:38). Todos los demás estaban en pánico alrededor de él. Sin embargo, como Pedro en prisión, ¡Jesús estaba durmiendo! 

‘Paz’ 

Si tu hijo muriera en tus brazos, ¿afectaría eso tu paz? Esto le sucedió a una mujer del Antiguo Testamento. 2 de Reyes 4 nos dice que el profeta Eliseo le dio la promesa a la mujer sunamita la cual no tenía hijos. El hombre de Dios le dijo: “…El año que viene, por este tiempo, abrazarás a un hijo…” (2 de Reyes 4:16). Y así, la mujer concibió y nació un varón cuando el tiempo señalado llegó. 

Un día, cuando el niño fue al campo con su padre, se enfermó. El padre llevó al niño con la madre. El niño se sentó en las rodillas de su madre hasta la tarde y entonces murió. 

Mi amigo, Dios puede darte algo y entonces el diablo lo atacará. ¿Cómo reaccionas? La mujer acostó al niño sobre la cama del varón de Dios, cerró la puerta y salió. ¡Qué clase de mamá! ¡Muchas madres hubieran sostenido al niño, y llorado y llorado y llorado! Esa hubiera sido la reacción natural. 

Pero ella llamó a su esposo y le dijo: “… Te ruego que envíes conmigo a alguno de los criados y una de las asnas, para que yo vaya corriendo al varón de Dios, y regrese.” (2 de Reyes 4:22). El esposo le preguntó: “… ¿Para qué vas a verle hoy? No es nueva luna, ni día de reposo.” Y ella dijo: “… Paz” (2 de Reyes 4:23). En hebreo, ella solo responde una palabra: ¡”Shalom”! En el contexto, significa, “¡Todo va a estar bien!”. 

Así que ella ensilló el burro, partió y fue al varón de Dios en el Monte Carmelo. Cuando Eliseo la vio desde la distancia, le dijo a su sirviente Giezi: “… He aquí la sunamita. Te ruego que vayas ahora corriendo a recibirla, y le digas: ¿Te va bien a ti? ¿Le va bien a tu marido, y a tu hijo?” Y la mujer sunamita respondió: “Bien”. (2 de Reyes 4:25-26). Ahora bien, ¿estaba ella mintiendo? No, porque ella estaba imitando al Dios que llama las cosas que no son, como si fuesen (Romanos 4:17). Si seguimos leyendo, encontramos que Eliseo fue a donde estaba el niño muerto y lo resucita por el poder de Dios. 

Mi amigo, esta mujer conoció una paz que el mundo hubiera llamado extraordinaria. ¡Ninguna meditación de la nueva era o aromaterapia pudo darle esta paz a ella! Jesús nos legó Su paz. Es nuestra herencia. Dios quiere que tú y yo estemos en un estado perpetuo de Shalom, en un estado tranquilo, imperturbable bienestar, un estado de salud y prosperidad. ¡Paz—en Cristo! 



jueves, 1 de octubre de 2020

Guerra Espiritual - Joseph Prince - Capitulo 4



Capítulo 4 
La Coraza de Justicia 

Estad, pues, firmes… vestidos con la coraza de justicia. 
Efesios 6:14 



Tu Justicia es un Regalo 

La segunda pieza de la armadura que se menciona en Efesios 6 es la coraza de la justicia. ¿Para qué es la coraza? Es para proteger tu corazón. Verás, si recibes una herida en la pierna o el brazo, tú sobrevivirás. Pero si eres apuñalado en el corazón, la situación es, que morirás. Ahora bien, cuando el diablo te ataca, él quiere apagar tu fe. ¿Así que, qué es lo que él hace? Él va a tu corazón, a tu corazón espiritual. 

1 de Juan 3:21 dice: “Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios”. Así que el diablo ataca tu corazón con acusaciones. Él te dirá cosas como: “¿Te llamas a ti mismo un cristiano? Eres un gran hipócrita. Eres un cristiano asqueroso. Eres un cristiano escurridizo. No has orado ni ayunado lo suficiente. No has leído suficientes capítulos de la Biblia”. O te podría decir: “Ayer dijiste algo malo. Y la semana pasada, hiciste una mala decisión”. Con el diablo, siempre es algo que hiciste o dejaste de hacer. 

Para proteger tu corazón de tales acusaciones, debes de saber lo que la justicia de Dios es y no es. No está basada en lo que hayas hecho bien o mal. No, estar bien con Dios es un regalo. En Romanos 5:17, Pablo nos dice: “…reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia”. Así que la justicia es un regalo y está basada en los que Cristo ha hecho. Además, Daniel 9:24 dice que Jesús trajo “justicia eterna”. Esto significa que no puedes perder esta justicia. ¡Es eterna! 

Si tú crees que la justicia depende en lo que haces, el diablo te atrapará todo el tiempo. 

Digamos que te levantas en la mañana y te sientes malhumorado. Hay ocasiones en que todos nos levantamos malhumorados. Entonces, brincas a tu auto y mientras manejas a tu trabajo, te encuentras en medio de un tráfico pesado. Repentinamente, alguien se mete en tu fila. Pierdes tu calma, y lo alcanzas y le gritas. Como un creyente, sabes que no deberías de hacer eso. Entonces, el diablo viene y te condena. Ahora bien, ¿aún eres justo? Podrías no sentirte así, pero sí, aún eres justo porque tu justicia es un regalo que no está basada en lo que tú has hecho, sino en lo que Cristo ha hecho. Así que si les has gritado enojado a alguien hoy, sepas que no has perdido tu derecho de estar en pie delante de Dios. Tu justicia es un regalo de Dios. 

Algunos cristianos aún creen que tenemos aprender a conducir nuestros asuntos en toda justicia. En otras palabras, ellos dicen que justicia es lo que nosotros hacemos. Si crees que la justicia depende de lo que haces, todo lo que el diablo tiene que hacer es señalar algo que hayas hecho mal, y te sentirás condenado. Amigo, si la justicia depende lo que hagas, el diablo te tendrá todo el tiempo. Incluso cuando hayas hecho algunas cosas bien, él te dirá que no es suficiente, o él te señalará aquellas cosas que has hecho mal. De cualquier manera, él te tiene porque estás dependiendo de tu propio desempeño. 

Así que debes de saber que la justicia no está basada en lo que tú hagas, sino en lo que Cristo ha hecho. Dios te la da como un regalo por causa de Jesús, y Él te dice: “Incluso cuando fallas, yo te veo justo”. Esa es la única clase de justicia que te llevará adelante. Mientras más te des cuenta tu justicia es un regalo de Dios basada en la obediencia de Cristo, y no tu propia obediencia, más podrás derrotar tu mal carácter, más podrás derrotar tu malhumor, y más podrás derrotar el orgullo. Déjame preguntarte: Cuando sabes que has fallado y sigues estando bien con Dios, ¿esto te hace querer pecar más? ¡No, para nada! De hecho, ¡amarás más a Dios! una vez que despiertas al hecho de que eres justo aun a despecho de tus faltas, no querrás pecar. Pablo le dijo a los Corintios: “Despierten a la justicia, y no pequen” (1 Corintios 15:34). Cuando despiertas a la justicia, cuando reconoces cómo eres justo en Cristo, no querrás pecar. 

Se Convencido de la Justicia, No del Pecado 

Jesús dijo del Espíritu Santo en Juan 16:8 “Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio”. ¿Qué pecado es ese? Es el pecado de no creer—“De pecado, por cuanto no creen en mí” (Juan 16:9). Una vez, antes de que fueras cristiano, estabas convicto de ese pecado. Entonces, te arrepentiste y creíste en Jesús. Así que el Espíritu Santo ya no necesitó culparte de este pecado. ¿Entonces, de qué te hace convicto Él? ¡Él te hace convicto a ser creyente de la justicia, no del pecado! 

Déjame explicarte. Cuando Jesús estuvo sobre la tierra, las personas podían ver la aprobación y aceptación en Sus ojos. Ahora, digamos que Juan, el más joven de los 12 discípulos, ve a una hermosa chica judía caminando un día, y él la mira más de lo que debería. Cuando se da cuenta, él dice: “¡Oh, caramba! ¡No debí de mirarla de esta manera!”. Él se voltea para mirar a Jesús. Jesús lo mira directamente. Y Juan aún ve la aceptación en los ojos de Jesús. ¿Qué acababa de pasar? ¡Juan ha sido convencido de la justicia! Él aún es aceptado por Jesús, quien está ahí con él. Pero algún tiempo después, Jesús regresa a estar nuevamente con Su Padre, y Juan no lo ve más. ¿Quién convence ahora a Juan de justicia, especialmente cuando caiga? El Espíritu Santo lo hará. Él está en la tierra hoy para convencer a los creyentes, no de pecado, pero sí de justicia—“de justicia, porque voy al Padre y ya no me verán más” (Juan 16:10). 

Tristemente, algunos cristianos todavía creen que el Espíritu Santo es el “convencedor” de sus pecados. Han hecho que Él luzca como un buscador-de-faltas, o un rezongón, ¡y nadie quiere vivir con un rezongón! 

Se Establecido en Su Justicia 

Hebreos 10:15-17 nos dice que el Espíritu Santo nos da testimonio de que Dios ya no recuerda nuestros pecados. El énfasis aquí es el perdón de pecados. Ahora estamos seguros de eso—todos nuestros pecados son perdonados. Así que hoy, no tenemos que estar deprimidos, tristes u oprimidos. ¡Todos nuestros pecados son perdonados! 

Como creyente, debes de estar seguro acerca de tu perdón y tu justicia en Cristo. Si no estás seguro de estas cosas, nunca conocerás a Cristo, o no conocerás a Dios íntimamente, o no conocerás el poder de Su resurrección. Pablo dijo en Filipenses 3:9, “…no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; a fin de conocerle, y el poder de su resurrección…”. Si quieres caminar en el poder de Su resurrección, debes de estar seguro en el conocimiento de que eres la justicia de Dios en Cristo, y que esta justicia no está basada en tu desempeño, pero sí en Su desempeño—lo que Cristo ha hecho. 

Isaías 54:14 declara: “Con justicia serás adornada; estarás lejos de opresión…”. Por cierto, opresión incluye enfermedad. Hechos 10:38 dice: “cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Él”. La enfermedad es una opresión. Así que cuando Isaías dice: “Estarás lejos de opresión” ¡también significa que estarás lejos de la enfermedad! 

Una vez que eres hecho justo, no puedes volverte injusto. 

Algunas veces, vemos síntomas de la maldición en nuestras vidas. Podremos enfrentar opresión, depresión, desánimo, recursos limitados, o incluso enfermedad. Estos son síntomas de la maldición, y una vez que lo ves, puedes tener inmediatamente una salida. Y la salida es esta: Se consciente de tu posición correcta delante de Dios. Justo en ese mismo momento, declara: “¡Soy justicia de Dios en Cristo!”. 

Ahora bien, ¿en la justicia de quién somos establecidos? ¿En nuestra justicia? ¡No! Si fuera nuestra justicia, haríamos preguntas como: “¿Qué tan largo debo de orar?” y “¿Cuántos capítulos de la Biblia debo de leer cada día?” No, Isaías 54:17 declara: “…y su justicia de mí vendrá, dijo Jehová”. Y Romanos 5:17 nos recuerda que esta justicia es un regalo—“…mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia”. 

Se Consciente de la Justicia 

Estamos diciendo que cuando recibimos a Jesús, recibimos el regalo de la justicia. La palabra griega para “recibir”, lambano, implica un recibir continuo. ¿Significa esto que podemos perder nuestra justicia? ¡No! Pero podemos perder nuestro conocimiento de ella. Cuando fallas, es tiempo de lambano tu rectitud. Es tiempo de que digas: “¡Soy la justicia de Dios en Cristo!”. El momento en que digas eso, algo te sucede. Como un globo que ha sido empujado dentro del agua, te levantarás rápidamente hacia la superficie otra vez. El diablo no podrá mantenerte abajo por mucho tiempo. Te levantarás otra vez porque te despiertas a tu justicia. No es algo que se gane. Es algo que se te dio porque tienes a Jesús. 

Algunos cristianos no se dan cuenta que se les ha dado el regalo de la justicia. Es importante entender que solo porque tienes a Jesús, no significa que caminarás en las bendiciones de la justicia. Puedes tener justicia, y aun así estar estresado y oprimido porque no eres consciente de lo que tienes. 

No Puedes Volverte Injusto 

¿Sabes que una vez que eres hecho justo, no puedes volverte injusto? Es como la oruga que se convierte en una colorida mariposa. La oruga ha alcanzado su siguiente nivel en su vida cuando se convierte en mariposa. No puede regresar a ser una oruga. ¡Es una mariposa por el resto de su vida! 

Alguna vez fuiste una oruga. En otras palabras, alguna vez fuiste pecador. Un día, entraste a una experiencia de nuevo nacimiento. Tuviste una metamorfosis que te convirtió en mariposa. En otras palabras, naciste otra vez como cristiano. Ya no eres una oruga. Ya no eres un pecador nunca más. Así que no puedes andar por ahí diciendo: “Soy un pecador salvado por gracia”. ¿Por qué? Porque una vez fuiste un pecador, ¡pero ya no más! Una vez fuiste oruga, ¡pero ya no más! 

De vez en cuando, una mariposa vuela hacia un montón de basura en lugar de las lindas flores del jardín. ¿Aún es una mariposa? ¡Por supuesto! No se transforma otra vez en oruga sólo porque aterriza en la basura. Y no permanece mucho tiempo en el montón de basura porque no le gusta—sencillamente no está en su naturaleza que le guste la basura, y andar entre las moscas. De la misma manera, un cristiano algunas veces hace cosas pecaminosas, pero no lo hace a él un pecador otra vez porque ya ha sido transformado en una nueva creación. Él solo es un cristiano que ha hecho cosas pecaminosas. Lo opuesto también es verdad: Si un pecador hace buenas obras, no lo hace a él un cristiano. 

Mi amigo, cuando sabemos que somos justos, reinaremos con Cristo (Romanos 5:17). Y cuando caminamos en Su justicia, la opresión estará lejos de nosotros (Isaías 54:14). ¿Quieres reinar en vida? ¿Quieres que los ataques del diablo no tengan efecto en ti? Entonces, obtén un entendimiento profundo de que eres justo en Cristo. ¡Y ponte la coraza de la justicia con confianza!