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lunes, 30 de abril de 2012

Algunas Definiciones de la Gracia de Dios

Veamos ahora algunas definiciones de la Gracia:

1. Favor Inmerecido

Esto nos habla de un favor que no hemos ganado.

El problema con esta definición es que lagente se concentra en lo “inmerecido” por lo que se sienten tan indignos que fallan en recibir el favor. No lo merecemos pero es nuestro.


2. Las riquezas de Dios a nuestro favor a la cuenta de Cristo

Debemos contrastar la misericordia de la gracia.

La misericordia es no recibir lo que merecemos; la gracia es recibir lo que no merecemos.

La medida de la gracia es la diferencia entrelo que merecemos (el infierno) y lo que obtenemos (el cielo).

La gracia es Dios haciendo por nosotros lo que nunca podríamos hacer por nosotros mismos.

La gracia es la suma total de todo lo que Dios hizo por nosotros en Cristo y que es administrado para nosotros por Su Espíritu.

La gracia es el poder de Dios actuando a favor nuestro basado en Su carácter.


3. El amor de Dios sin límites hacia nosotros

El amor de Dios no tiene límites ni condiciones y a través de Su gracia fluye libremente hacia nosotros sin que tengamos que hacer algo a cambio.

En 1 Juan 4:19 dice: “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.”

Su amor no depende de lo que hayamos hecho, ni siquiera que lo hayamos amado primero, ya que el dio la iniciativa, Él dio el primer paso para acercarse a nosotros.

En Juan 3:16 lo vemos clarísimo cuando dice:“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”¿Qué padre dio jamás una prueba de tan grande exceso de amor a un hijo suyo, como las que dio Dios a los hombres al entregar a Jesús por nosotros?

Es por medio de la gracia que Dios puede derramar ese amor sin límites por nosotros. Como dice en Romanos 8:

Romanos8:32-39
32 El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?
33 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.
34 ¿Quién es el que condenará?  Cristo es el que murió; más aun,  el que también resucitó,  el que además está a la diestra de Dios,  el que también intercede por nosotros.
35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación,  o angustia,  o persecución,  o hambre, o desnudez,  o peligro,  o espada?
36 Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos contados como ovejas de matadero.
37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

En ese gran amor nos proveyó todas las cosas para nosotros de manera incondicional sin que tengamos que ganarlo porque Cristo ya las ganó por nosotros.

Podemos estar seguros y confiados de que el amor de Dios está siempre disponible para nosotros sin importar lo que hagamos o que dejemos de hacer ya que nada nos podrá separar de ese gran amor de Dios.

sábado, 21 de abril de 2012

¿Qué es la Gracia?


¿Qué es la Gracia?

La iglesia ha perdido una de sus armas más valiosas; el entendimiento de la gracia. Los creyentes no han entendido su poder e importancia en nuestra vida diaria.

Es por la gracia de Dios que nuestra fe puede obrar. La gracia es el favor inmerecido de Dios por nosotros; no hay forma de medir las riquezas de la gracia de Dios a nuestro favor.

La palabra gracia es sin lugar a dudas la palabra más significativa que hay en la Biblia.

La gracia es una proclamación; es el anuncio triunfante de que Dios ha actuado y está actuando a nuestro favor. La gracia nos dice que Dios está por nosotros, a pesar que estábamos en contra de Él.

Las epístolas usan la palabra gracia repetidamente en especial en los saludos y las bendiciones. La gracia es la esencia misma del carácter de Dios hacia nosotros; por eso cuando los apóstoles usaron este término fue una poderosísima palabra de bendición.


Definiciones

1. En el Antiguo Testamento

En el Antiguo Testamento la gracia significa ser misericordioso, considerado; favorecer.

A lo largo del Antiguo Testamento podemos ver cómo es que la gracia obró en Israel; el favor de Dios se percibe sobre todo en su liberación del pueblo de Dios de sus enemigos y de los males que les rodean.

Strong define gracia (kjanan) como “doblar o inclinarse en bondad hacia un inferior; favorece, conceder; implorar (mover a favor mediante petición); amigablemente, apiadarse, compadecerse, compasión, dar, favor, gemir, hacer merced, misericordia, mostrar, orar, pedir, piedad, rogar, suplicar.”

La gracia, en el Antiguo Testamento, tiene que ver con el favor inmerecido de Dios (como la de un superior a un inferior donde no hay obligación de mostrar tal favor).

2. En el Nuevo Testamento

En el Nuevo Testamento, la gracia se muestra como el favor divino hacia nosotros; es la disposición amistosa de la que procede el acto bondadoso, bondad y buena voluntad en general; pero especialmente con referencia al favor o a la gracia divina.

Esteban en su mensaje en el templo, en Hechos 7:9-10, nos muestra a José como un ejemplo de la gracia de Dios a favor de una persona: “Los patriarcas,  movidos por envidia,  vendieron a José para Egipto;  pero Dios estaba con él, y le libró de todas sus tribulaciones,  y le dio gracia y sabiduría delante de Faraón rey de Egipto,  el cual lo puso por gobernador sobre Egipto y sobre toda su casa.”

La gracia de Dios hizo que José pasé de ser un esclavo a convertirse en el gobernador de Egipto; si vamos a Génesis vemos como José fue vendido, hecho esclavo, encarcelado pero a pesar de eso la gracia de Dios siempre estuvo con él bendiciéndolo y prosperando en todo lugar hasta llegar a la posición más alta que una persona podía tener debajo del faraón, ser el gobernador de todo el imperio.

Un aspecto importante de la gracia es su libre disposición y universalidad, su carácter espontáneo, como en el caso de la gracia redentora de Dios, y el placer o gozo que Él se propone para el que la recibe; así, se pone en contraste con deuda.

Pablo nos habla esto muy claramente en Romanos 4 cuando nos habla del ejemplo de cómo es que Abraham le fue contada su fe como justicia para recibir la promesa:

Romanos 4:1-5
1  ¿Qué,  pues,  diremos que halló Abraham,  nuestro padre según la carne?
2  Porque si Abraham fue justificado por las obras,  tiene de qué gloriarse,  pero no para con Dios.
3  Porque  ¿qué dice la Escritura?  Creyó Abraham a Dios,  y le fue contado por justicia.
4  Pero al que obra,  no se le cuenta el salario como gracia,  sino como deuda;
5  mas al que no obra,  sino cree en aquel que justifica al impío,  su fe le es contada por justicia.

No fue por medio de las obras que Abraham recibió las promesas, no le costó nada, era un regalo que Dios le había dado y sencillamente lo recibió por la fe.

En su gracia Dios ya nos dio todas las cosas, sin que tengamos que hacer nada a cambio. La gracia es un regalo sin cola; no hay nada de nuestra parte que debamos hacer para recibirla, solo tomarla por medio de la fe.

Strong define la gracia (charis) como: “la influencia divina sobre el corazón, y su reflejo en la vida”

Es la palabra que expresa la diferencia vital entre los intentos humanos de ganar el favor de Dios y la manera real en que se establece y desarrolla la relación con Dios.

El libro de Gálatas es un ejemplo claro de esto, donde vemos como Pablo se enfrentó abiertamente con los judaizantes que decían que las personas no podían ser salvas si no se circuncidaban y guardaban toda la ley de Moisés.

El día de hoy vemos como muchos creyentes tratan de establecer su relación con Dios por medio de sus propios esfuerzos convirtiendo el cristianismo en una religión de obras en lugar de una relación con Dios por medio de Su gracia.

Podemos definir la gracia como el favor o bondad mostrado sin importar el valor o el mérito del que lo recibe, y a pesar de lo que merece.